La recepción de una reliquia de san Juan Bosco reunió a la Familia Salesiana de la Archidiócesis en una celebración marcada por la fraternidad, la cercanía y el compromiso con los más necesitados.
Hay encuentros que hacen visible lo que nos une. Este domingo 25 de octubre, la Iglesia del Dulce Nombre de Jesús, sede de la Hermandad de la Vera Cruz de Sevilla, acogió uno de ellos. La recepción de una reliquia de primera clase de san Juan Bosco, ex ossibus, reunió a representantes de todos los grupos de la Familia Salesiana presentes en la Archidiócesis en una Eucaristía vivida, precisamente, como una familia.
Para quienes impulsaron este acontecimiento, hermanos de la Vera Cruz, antiguos alumnos salesianos y algunos de ellos Salesianos Cooperadores, la jornada supuso mucho más que la culminación de unas gestiones.
“Ha sido la alegría de compartir dos pertenencias que forman parte de una misma vida de fe: la hermandad y la Familia Salesiana. Dos maneras de vivir el Evangelio que hoy se han reconocido próximas”.
Un saludo que nos acerca a toda la Congregación
D. Juan Carlos Pérez Godoy, consejero general para la Región Mediterránea de los Salesianos, hizo entrega de la reliquia con la sencillez y la cercanía que marcó su presencia. Además, trasladó el saludo personal de don Fabio Attard, Rector Mayor y undécimo sucesor de Don Bosco, acercando esta celebración sevillana al corazón de toda la Familia Salesiana.
Ese gesto reforzó el sentido de comunión de la jornada. En la iglesia de una hermandad de raíces franciscanas, hermanos de la corporación y miembros de los distintos grupos salesianos han compartido la Eucaristía, la devoción a Don Bosco y la alegría de saberse parte de una misma Iglesia.
Encontrarnos en lo fundamental
En su homilía, Juan Carlos Pérez Godoy puso palabras al significado profundo de este encuentro: dos instituciones que, a primera vista, pueden parecer muy diferentes coinciden en lo fundamental, en la experiencia del amor de Dios y en la llamada a hacerlo concreto, especialmente con quienes más lo necesitan.
Ahí se encuentran el carisma franciscano de la Vera Cruz y el espíritu salesiano. En la fraternidad, en la cercanía a las personas y en un servicio que reconoce la dignidad de cada una. La atención a los jóvenes, especialmente a los más vulnerables, y el compromiso con quienes atraviesan dificultades ofrecen un terreno compartido en el que seguir caminando juntos.
La llegada de la reliquia expresa también esa voluntad de encuentro. La Vera Cruz la acoge desde su propia identidad, con la disposición de abrir su casa a la devoción a san Juan Bosco y de fortalecer sus vínculos con quienes continúan su misión.
Una alegría especial para los Salesianos Cooperadores
Para la Asociación, esta jornada tuvo un significado particular. Que entre sus promotores haya Salesianos Cooperadores recuerda que la vocación se vive en medio del mundo, “allí donde estamos y con las personas con las que compartimos la vida”.
También en una hermandad se puede llevar el corazón de Don Bosco: crear vínculos, favorecer el encuentro, acompañar y sumar esfuerzos al servicio de los demás. Este acontecimiento es fruto de esa pertenencia vivida con naturalidad y compartida con otros.
Celebrarlo en el año del 150.º aniversario de la Asociación de Salesianos Cooperadores, fundada por el propio Don Bosco, añade un motivo de gratitud y una responsabilidad: seguir haciendo presente su espíritu mediante compromisos concretos.
Una casa abierta, un camino por delante
Desde este mes de octubre Sevilla cuenta con un nuevo lugar donde venerar una reliquia de san Juan Bosco y pedir su intercesión. La Iglesia del Dulce Nombre de Jesús abre sus puertas a cuantos quieran acercarse al santo de los jóvenes y encomendarle sus preocupaciones, sus familias y sus esperanzas.
“Queda el agradecimiento a quienes han hecho posible esta jornada, a Juan Carlos Pérez Godoy por acompañarla y a todos los grupos de la Familia Salesiana por compartirla. Queda, sobre todo, el compromiso de cuidar los lazos que hoy se han fortalecido”.
“Don Bosco tiene ya un lugar en la Vera Cruz. A nosotros nos corresponde que su presencia dé fruto en la vida de quienes formamos parte de esta historia compartida”.











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