En un país donde el acceso a la electricidad sigue siendo limitado e inestable, los cortes de suministro y la dependencia de generadores de combustible dificultan el desarrollo de una formación profesional de calidad. La incorporación de energía solar responde a este desafío y convierte al centro en un referente local de educación comprometida con la sostenibilidad y la innovación.
«Sabemos que una buena formación abre oportunidades. Si, además, esa formación responde a los retos ambientales y a las necesidades del entorno, el impacto es mucho mayor», destaca Elena Marín, responsable del proyecto en Bosco Global.
El proyecto ha permitido instalar placas solares que abastecen a los departamentos de Electricidad e Informática, mejorando las condiciones de aprendizaje y reduciendo la dependencia de fuentes de energía contaminantes. Además, la propia instalación se ha convertido en una oportunidad educativa: profesorado y alumnado han participado en módulos teóricos y prácticos sobre energías renovables, colaborando directamente en el montaje, cableado, configuración y puesta en funcionamiento del sistema bajo la supervisión de personal técnico especializado.
En total, 108 jóvenes completaron la formación especializada en instalación y mantenimiento de sistemas solares, adquiriendo competencias técnicas que mejoran sus oportunidades de acceso al empleo en un sector estratégico para el desarrollo sostenible del país. Al mismo tiempo, la modernización de las instalaciones fortalece la capacidad del Centro Don Bosco para ofrecer una formación profesional actualizada, práctica y orientada a las demandas del mercado laboral.
Más allá de la mejora tecnológica, la iniciativa demuestra cómo la educación puede convertirse en una herramienta de transformación social. Apostar por las energías renovables no solo reduce el impacto ambiental del centro, sino que también ofrece a la juventud conocimientos y competencias para participar activamente en la construcción de comunidades más resilientes y sostenibles.
Este proyecto ha sido posible gracias a la financiación de la Diputación Provincial de Huesca y la Fundació Roviralta, así como a la aportación propia de Bosco Global, en colaboración con la presencia salesiana de Don Bosco Gumbo en Juba.
Con iniciativas como esta, Bosco Global sigue acompañando a la juventud para que pueda desarrollar todo su potencial y construir un futuro más justo, sostenible y lleno de oportunidades.












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