La bienvenida estuvo a cargo de Farruco Rodríguez, Coordinador Inspectorial de Plataformas Sociales, quien subrayó el valor del encuentro. En este sentido, el foro no solo es para aprender, sino para «conocerse y reconocerse» en otros jóvenes con las mismas metas. Farruco invitó a los presentes a mantener una escucha atenta y una actitud positiva para aprovechar cada minuto de la jornada.
Con motivo de la celebración del 25º Aniversario, esta edición del foro tuvo una agenda muy especial que incluyó un show de magia. El espectáculo recordó esos primeros años del Oratorio, cuando Don Bosco utilizaba trucos y malabares para atraer a los jóvenes y motivarles a aprender un oficio. No en vano, es el santo patrón de los trabajadores del circo, los magos e ilusionistas.
Durante la función, los jóvenes fueron los verdaderos protagonistas, participando como voluntarios o tomando decisiones que influían en el resultado final de cada truco. Cada participante tuvo la oportunidad de realizar su propia magia y muchos se llevaron una sorpresa al descubrir un símbolo de amor eterno entre sus cartas. Para finalizar la jornada, cada plataforma recibió una placa conmemorativa alusiva al 25º Aniversario, que servirá para decorar sus respectivos centros.
La verdadera magia es el vínculo
También hubo magia cuando algunos antiguos alumnos, invitados a participar en una mesa redonda, describieron su paso por la Formación Profesional en Pinardi como una experiencia inolvidable, divertida y muy cercana.
Al menos tres de las exalumnas invitadas gestionan a día de hoy sus propios centros de estética y belleza, y compartieron su experiencia como emprendedoras. Otros de los invitados trabajaron los primeros años en campos relacionados con la FP que cursaron y después optaron por seguir estudiando. Todos los participantes destacaron la familiaridad y dedicación del equipo educativo de Pinardi:
“Pasarme a la FP marcó una gran diferencia. Había una preocupación real de los profesores y profesoras porque yo aprendiera; tenían otra manera de explicar las cosas, el ambiente era más alegre y el trato más cercano. Ya han pasado 10 años y, cuando vengo aquí, me sigo sintiendo en familia”.
En Pinardi celebramos 25 años educando con el corazón y este encuentro ha sido una oportunidad para recordar lo esencial: lo que realmente «hace magia» es el vínculo que se crea en nuestras casas. Esa relación educativa de confianza, respeto y cercanía —esa amorevolezza— que permite a cada joven descubrir que es el verdadero protagonista de su historia, explican desde la entidad.











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