Foto con Historia: Homenaje a Don Guillermo Gil en Carabanchel

– Blog coordinado por Miguel Ángel Fernández, sdb

20 junio 2024

Esta fotografía recupera la imagen de un momento histórico al descubrir la placa conmemorativa a don Guillermo Gil en la entrada principal de Salesianos-Carabanchel. El día 15 de mayo de 1983, un merecido homenaje a esta persona fundamental para esta casa salesiana. Esta placa o lápida de piedra contiene la siguiente inscripción: A DON GUILLERMO GIL, GENEROSO DONANTE DE ESTA FUNDACIÓN, QUIÉN, DESPUÉS DE ENTREGAR CUÁNTO TENÍA LA CONGREGACIÓN SALESIANA, SE ENTREGÓ A SÍ MISMO A DIOS COMO COADJUTOR SALESIANO. * EN MADRID 31 DEL 8 DE 1854. +EN CARABANCHEL ALTO 31/08 DE 1935 A LOS 31 AÑOS DE PROFESIÓN. Un precioso bien mueble de nuestro patrimonio cultural que tiene escrito en piedra un pedacito de historia.

Apenas llegados los salesianos a Madrid, una de sus preocupaciones fue tener una casa de formación, adecuada para Noviciado, Filosofado y Teologado, puesto que los aspirantes tenían casa ya en Villaverde de Pontones (Santander). Lo mismo que habían escogido la Ronda de Atocha para colocar la Casa Inspectorial por ser un barrio obrero, con mucha juventud desatendida y sin ninguna iglesia; pareció hallar en el tranquilo y sano Carabanchel el lugar adecuado para poner esta casa de formación. El lugar escogidol era una antigua quinta de veraneo de los aristócratas de la Villa y Corte, como tantas de las propiedades y palacios del contorno, en tiempos en que aun para pudientes y adinerados caían las playas muy lejos. El bienhechor que se ofreció a pagar el coste de la compra, fue don Guillermo Gil y Calvo, cooperador que después se hizo salesiano. La escritura pública de compraventa la hizo el notario de Madrid don Julián Pastor. El precio de la adquisición fueron cien mil pesetas, que por entonces era un verdadero capital.

Don Guillermo Gil y Calvo (1854-1935) nació en Madrid el 31 de agosto de 1854. Fue el tercer hijo del segundo matrimonio de Guillermo Gil Carralero con Basilisa Calvo, que se trasladaron desde Loranca de Tajuña (Guadalajara) para hacer fortuna, instalando el cafe-bar Levante en plena Puerta del Sol de Madrid. Guillermo estudió Farmacia en la Universidad Central. A los 21 años contaba con título de licenciado. Al cabo de unos años cambia de rumbo, deja la farmacia y se matricula en la Escuela Superior de Diplomática. En 1888 termina los estudios de esta especialidad, gana unas oposiciones en el Cuerpo de Archivos, Museos y Bibliotecas y se le asigna una plaza de funcionario del Ministerio de Educación Pública en el Museo Arqueológico Nacional. En 1891 es nombrado secretario del Museo Arqueológico Nacional. Vivía ajeno a la política y deseaba dar cauce a sus inquietudes personales. Persona comprometida, miembro activo de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Era, a sus 47 años, un hombre hábil y acostumbrado a desenvolverse en los negocios y actividad de la vida práctica. Había ayudado a su familia y se había preocupado de la educación integral de los sobrinos.

Personalmente, cuidaba con esmero la piedad y el apostolado. Lo mismo que don Ramón Zabalo en Zaragoza, don Guillermo dirigía en Madrid una especie de oratorio festivo, llamado «Patronato de Valle Hermoso», para educar y catequizar a los chicos pobres y necesitados. En su corazón tenía el germen de la vocación salesiana, aun sin saberlo. De manera que apenas contempló admirado lo que don Ernesto Oberti y los primeros salesianos de la Ronda de Atocha hacían en Lavapiés y el barrio de las Injurias, comenzó a pensar que la Congregación Salesiana estaba hecha para él. ¿Por qué don Guillermo Gil y Calvo renuncia a su empleo en el Museo Arqueológico Nacional y pide la excedencia? Porque, al contacto con el padre Oberti, después de regalar a la Congregación la Casa de Carabanchel pagando su importe en 1902, determinó dejarlo todo y hacerse salesiano de don Bosco.

En 1903 don Ernesto Oberti lo mandó a Villaverde de Pontones (Santander), para que allí hiciera el noviciado. Hizo su primera profesión religiosa en Carabanchel el 8 de diciembre de 1904. Estudió Teología, pero no llegó a ordenarse. Decía que no era digno del sacerdocio. Hubiera sido don Guillermo un sacerdote salesiano estupendo, pero no consiguieron de su profunda humildad nada más para aceptar seguir adelante. No obstante, vistió siempre de sotana excepto en los últimos años de su vida. Pasó muchos años en la casa salesiana Campello. Dejó la sotana en 1933 y vistió el traje seglar hasta el día de su muerte, considerándose como salesiano coadjutor.

La muerte le sobrevino casi repentinamente, el día 31 de agosto de 1935 en la Casa de Carabanchel Alto. Tenía entonces don Guillermo 81 años de edad y había cumplido ya los 31 de profesión religiosa. Su entierro constituyó una verdadera apoteosis, por el número y calidad de las personas que intervinieron en él. Don Marcelino Olaechea, ya Obispo electo de Pamplona, presidió la ceremonia. Participaron en ella todos los alumnos del Colegio internos y externos, la gente del pueblo y una multitud de público llegado de Madrid. Todos conocían perfectamente las eminentes virtudes del digno hijo de don Bosco que acompañaban al cementerio.

DATOS IMAGEN: Imagen original en soporte de papel con emulsión fotográfica.

 

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