Entre 100 y 150 millones de niños, niñas y adolescentes viven actualmente en las calles en todo el mundo, expuestos a la violencia, explotación, mafias o drogas. En el marco del Día Internacional de los Niños y Niñas en Situación de Calle, Misiones Salesianas denuncia que la calle es el peor lugar para crecer y hace un llamamiento a la sociedad y a las instituciones para no olvidar a estos menores.
La realidad de la infancia en situación de calle responde a múltiples causas: pobreza extrema, desestructuración familiar, conflictos o falta de oportunidades. “Pedí comida para sobrevivir y me juntaba por las noches con mis amigos para esnifar pegamento y gasolina”, explica Gangadhar, un menor que hoy ha conseguido salir de la calle.
Pero no es un caso aislado. Matu, de 11 años, vive en un mercado de Nairobi, donde el hambre y la soledad marcan su día a día. Como él, millones de menores sobreviven en condiciones extremas, expuestos a abusos y sin ningún tipo de protección.
Sin protección ni futuro
Frente a esta situación, Misiones Salesianas subraya que ningún niño debería crecer en la calle. La infancia tiene derecho a un entorno seguro, a una educación que les permita desarrollarse y a un hogar donde recibir afecto y cuidados. Sin embargo, para millones de menores en todo el mundo, estos derechos siguen siendo una realidad lejana.
Para visibilizar esta situación y sensibilizar a la sociedad, la organización ha impulsado documentales como Los niños de la rúa y Diamantes en Lixeira, que muestran tanto la crudeza de la vida en la calle como las oportunidades de cambio cuando estos menores encuentran apoyo.
Los misioneros salesianos trabajan a diario en contextos especialmente vulnerables, desde África hasta América Latina o Asia, ofreciendo alternativas reales: acceso a educación, atención psicológica, alimentación y acompañamiento. Equipos formados por educadores, trabajadores sociales y personal sanitario salen al encuentro de los menores para generar vínculos de confianza y facilitar su reintegración social.
“La calle arrebata la infancia y condiciona todo el futuro de estos niños y niñas. Nuestro compromiso es que puedan ocupar el lugar que les corresponde: la escuela y un hogar donde crecer con dignidad”, afirma Luis Manuel Moral, director de Misiones Salesianas.
La organización insiste en la necesidad de una respuesta que priorice la protección de la infancia más vulnerable. “No podemos normalizar que millones de niños vivan sin hogar, sin familia y sin oportunidades. Es una responsabilidad colectiva actuar”, concluyen.
Porque ningún niño debería crecer en la calle.











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