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Don Fabio Attard

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La expulsión de Kant

4 abril 2022

Desde hace muchos años soy profesor de Religión. Lo he sido en la antigua FP, en la vieja EGB, en el Bachillerato antiguo, y actualmente en la ESO, en el Bachillerato y en la Facultad con alumnos que escogen hacer unas asignaturas de carácter teológico.

En varias ocasiones ha habido alumnos que me dicen que no escogen religión porque no es útil. Otros me comentan que para qué sirve la Religión. A estos últimos les suelo contestar que, para nada, que la Religión no tiene utilidad. Lo mismo que no tiene utilidad dar dos besos a la familia, estrecharse en un abrazo con alguien que sufre, o escuchar a un enfermo; francamente, no son estas actividades útiles o prácticas. Claro que tampoco tiene gran utilidad el complemento directo o la oración transitiva, por ejemplo. Tampoco lo es emocionarse en una película, admirarse por una pintura, fascinarse por un poema o conmoverse con una sinfonía. En ese sentido, nada más inútil e inservible que el arte, la interioridad o la filosofía, por poner un ejemplo.

Durante estos años, además, he enseñado Ciudadanía, Ética, Filosofía y Valores éticos, además de Lengua española y la Historia. Y, excepto la Lengua y la Historia, esas otras asignaturas siempre -independientemente del Gobierno de turno- han estado cuestionadas, cuando no atacadas, argumentando mil y una justificaciones en aras de una pretendida libertad que priva a los chavales la posibilidad de reflexionar por miedo a que sean manipulados.

Ahora le ha tocado el turno a la Filosofía. Al parecer, la nueva Ley de Educación va a prescindir de esta materia en la Educación Secundaria.

¡Qué quieren que les diga! Que probablemente haya detrás una sutil manera de concebir la Escuela con fines oscuros para que –por mucho que digan- los alumnos no piensen demasiado y sean fácilmente manipulables. Privar de la espiritualidad, la profundidad, el pensamiento, la moral o de la belleza de lo inútil a nuestros jóvenes no deja de ser tremendamente sospechoso. Si a algo nos ayuda la Filosofía es a hacernos preguntas, a dudar, a buscar respuestas, a bucear en la propia vida para darle sentido, a ensanchar la libertad. Creo que, tras de esta enésima modificación de los planes de estudio, se esconde un afán por fabricar ciudadanos prácticos, eficientes materialistas… y obedientes.

Si ya es una vergüenza que, a estas alturas de la democracia, no se haya conseguido un pacto educativo, perseguir sistemáticamente esas asignaturas es un auténtico escándalo.

Buda, Platón, Jesús, Kant y otras figuras referenciales de nuestra historia están siendo expulsadas de la escuela. Ya no interesan.

Ahora importan otras cosas. Lo que importa es producir.

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