La visitación del papa a Argelia

24 abril 2026

Tuve la oportunidad de estar presente y participar, al menos parcialmente, en la “visita” del papa León a Argelia los días 13 y 14 de abril.

Digo «visitación» porque no fue una simple visita, sino una en la que el Espíritu Santo desempeñó un papel central o de protagonismo. El papa llegó pronunciando las palabras del lema y del logotipo: “La paz sea con ustedes”, «Essalam Aleikum». Y todas sus intervenciones sirvieron para presentar y ofrecer el mensaje del Evangelio, la buena noticia de paz y justicia.

Creo que la “visita apostólica” tiene valor en cuatro niveles. Primero, para el país que lo recibió: la visita es una bendición. Los mensajes que el papa dejó en sus encuentros con la sociedad civil y las autoridades, si se escuchan, abrirán nuevas perspectivas para Argelia. Recordar a quienes están en el poder que su tarea es servir, con respeto a los derechos humanos y fomentando el pensamiento crítico, es un acto valiente y sumamente relevante, y no solo para Argelia.

En segundo lugar, la presencia del papa fortalece a la comunidad cristiana en Argelia, que, al igual que las de los países del Magreb, es insignificante en cuanto al número, pero significativa por los mensajes que transmite. El Papa nos ha reafirmado a todos en la fe, ha reforzado el diálogo cotidiano islámico-cristiano y ha renovado nuestra misión de servir al Reino de Dios y ser sal y luz del mundo. Ya sea en Libia, Túnez, Argelia o Marruecos —los cuatro países que conforman la Conferencia Episcopal de la Región del Norte de África—, tenemos muchas razones para beneficiarnos de los mensajes del Papa durante los encuentros en las dos basílicas: Nuestra Señora de África en Argel y San Agustín en Annaba.

El tercer nivel de importancia es el del continente. Se trata de un viaje verdaderamente africano, que abarcó el norte, el centro-oeste y el sur (Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial), utilizando cuatro idiomas: francés, inglés, portugués y español, además del árabe y lenguas de origen africano. El Papa destacó la vida cristiana de este continente, donde la Iglesia ha experimentado el mayor crecimiento en los últimos años. Una Iglesia vibrante, joven y entusiasta, llena de proyectos… pero que también enfrenta numerosos desafíos sociales y políticos. Los cristianos que fueron visitados reafirmaron su sentido de pertenencia a Cristo y a la Iglesia, y su compromiso de vivir con Él la misión de extender el Reino de Dios, que ya está entre nosotros pero que aún necesita crecer: un Reino de paz, justicia y amor. La Iglesia y el propio continente africano estuvieron en el centro de la atención mundial y obtuvieron un mayor reconocimiento de toda la humanidad, lo cual no es poca cosa.

En definitiva, casi todos los mensajes del Papa —tanto los pronunciados en voz alta como los transmitidos a través de su mera presencia y sus gestos— tuvieron eco en todo el mundo. El Papa aprovechó cada oportunidad para reiterar, una y otra vez, su firme e inquebrantable llamado a deponer las armas y construir la paz.

Su decisión de visitar un proyecto de labor social de la Iglesia en cada país (una residencia de ancianos, un orfanato, etc.) es también una forma de comunicarse sin pronunciar palabra.

Y que quienes deseen escuchar, escuchen.

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