La localidad de Velayos (Ávila) acogió el pasado viernes 9 de octubre un emotivo encuentro de hermandad entre distintas cofradías y asociaciones religiosas. La Archicofradía de María Auxiliadora de Aranjuez formalizó su hermanamiento con la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Velayos, en una celebración que reunió a representantes de la Iglesia, autoridades civiles y miembros de distintas asociaciones.
Durante el acto también se hermanaron la Cofradía de la Virgen de la Soledad de Ávila y la Cofradía de la Virgen de la Estrella de Ávila. A la celebración se sumaron otras cuatro cofradías, entre ellas la de María Auxiliadora de Arévalo (Ávila).
Un encuentro de fe y fraternidad
En la celebración presidida por Mons. Jesús Rico García, obispo de Ávila, participaron también Jesús García Burillo, obispo emérito de la diócesis, acompañados por un secretario, el párroco, José María García Somoza y el salesiano Antonio Pindado Martín, natural de Velayos.
También participó el vicepresidente de la Diputación de Ávila, Jesús Martín García y los alcaldes de las localidades vecinas, que quisieron acompañar a las cofradías en esta jornada de especial significado para la comunidad.
María Julia Pindado Martín, presidenta de la Archicofradía de María Auxiliadora de Aranjuez, fue la encargada de firmar el acta de hermanamiento en representación de la asociación, acompañada por varias de sus integrantes.
Lazos que fortalecen la devoción mariana
El hermanamiento supone un nuevo vínculo entre comunidades que comparten la devoción a la Virgen María y el deseo de mantener vivas sus tradiciones religiosas.
La jornada estuvo marcada por la emoción, el espíritu de fraternidad y la participación de las distintas cofradías, que compartieron una celebración de fe y encuentro. El acto concluía con una procesión extraordinaria por las calles de Velayos, que incorporó un recorrido diferente al habitual y pasó por la calle Virgen de la Soledad. Los participantes portaron velas en recuerdo de los cofrades y familiares que ya han fallecido.
Para la familia salesiana, la presencia de María Auxiliadora en este hermanamiento constituye una expresión más de la devoción mariana que Don Bosco promovió y que continúa reuniendo a personas y comunidades en torno a María.
El encuentro en Velayos ha permitido reforzar los vínculos entre asociaciones y cofradías, poniendo de manifiesto cómo la fe compartida y la devoción mariana siguen siendo motivos de unión entre comunidades y generaciones.











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