“En el diseño de esta formación se ha intentado guardar un equilibrio entre la parte más teórica y de comprensión de los fundamentos de la inteligencia artificial con un enfoque más práctico y de manejo de herramientas”, explica Charo Fernández, responsable de los mismos.
Son cursos de 20 horas lo que permite guardar este equilibrio entre teoría y práctica sin cargar demasiado a los profesores. Además, en los tres cursos se trabaja de manera especial los componentes éticos y reflexivos, analizando el impacto de la IA en diversos contextos educativos y reflexionado sobre las cuestiones sobre privacidad, equidad y responsabilidad digital que el uso de estas herramientas suponen.
Una formación enfocada en la cultura de mejora continua e innovación fundamentada.
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