El proyecto Resiliencias se realiza en este colegio salesiano de Galicia desde 2019 y está apadrinado por Merchi Álvarez, fundadora de GaliciAME. Es un proyecto educativo interdisciplinar en el que el alumnado aprende a creer en sus posibilidades, a adaptarse a las circunstancias, a crecer como personas y a trabajar en sus puntos fuertes individuales.
De mano de Merchi Álvarez llegó la primera protagonista de este proyecto para el curso que ha comenzado. Naiara Arteaga, una mujer que ha convertido su experiencia vital en un ejemplo de superación y resiliencia. Naiara nació con una malformación congénita, no tiene brazos, le falta una pierna y en la otra presenta una ausencia del peroné, sin embargo, realiza muchas de las actividades de su vida cotidiana utilizando principalmente su pie.
Pero hablar de Naiara no es solo hablar de su discapacidad., ya que sobre todo es una mujer que ha afrontado diferentes retos a lo largo de su vida. Estudia Psicología, practica deporte, participa en actividades de sensibilización y trabaja para visibilizar la discapacidad desde una perspectiva basada en las capacidades, no en las limitaciones.
A través de sus vivencias, Naiara mostró al alumnado de Salesianos Castrelo que las dificultades no tienen por qué determinar aquello que somos capaces de hacer y que, con adaptación, creatividad y actitud, podemos encontrar nuevas maneras de afrontar el día a día.
Encuentro diferente y especial
La jornada comenzó con el saludo de acogida tradicional en los centros salesianos, el “buenos días” para todo el alumnado, seguido de una charla y una ronda de preguntas. Sin embargo, Naiara quiso que su primer encuentro con los estudiantes fuese algo diferente y muy especial.
Con el telón cerrado, el alumnado comenzó escuchando su voz. Naiara les habló de las etiquetas que ponemos a las personas, de los prejuicios y de nuestra tendencia a juzgar por la apariencia, invitándoles a reflexionar sobre la importancia de conocer antes de juzgar. Y entonces llegó la sorpresa: el telón se abrió y Naiara se presentó físicamente ante todos ellos.
Fue un momento de sorpresa y emoción para el alumnado y, al mismo tiempo, una manera significativa de transmitir uno de los grandes mensajes de esta jornada: no debemos quedarnos únicamente con aquello que vemos a primera vista, ya que detrás de cada persona hay una historia, unas capacidades y muchas posibilidades.
Talleres en los diferentes aulas
A continuación, Naiara participó en diferentes talleres. Así, con el alumnado de 4º de ESO, en la clase de Tecnología, presentó algunas de las adaptaciones tecnológicas que utiliza en su vida cotidiana, mostrando cómo la tecnología puede facilitar determinadas tareas, favorecer la autonomía y cambiar la vida de las personas. Con ello el alumnado pudo descubrir que la tecnología no solo sirve para crear e innovar, sino también para eliminar barreras y abrir nuevas posibilidades.
El alumnado del Ciclo Formativo de Grado Básico de Peluquería y Estética pudo conocer de cerca cómo Naiara adapta diferentes actividades relacionadas con su vida cotidiana. Ante ellos realizó una demostración de cómo utiliza el secador y cómo se maquilla utilizando únicamente un pie, mostrando de una manera práctica y cercana que, cuando una forma de hacer las cosas no es posible, siempre podemos buscar otra.
Convivencia y conversación
Con los alumnos más jóvenes, los de 1º de ESO, se creó un espacio de convivencia y conversación en el que Naiara compartió su experiencia vital y recordó cómo era ella cuando tenía su misma edad. Les habló de sus inquietudes, sus dudas y sus experiencias cuando también era una alumna de 1º de ESO, estableciendo con ellos una conexión muy cercana y demostrando que, detrás de las diferencias, existen muchas emociones, miedos e ilusiones que todos compartimos.
La jornada escolar fue mucho más que una serie de actividades. Una experiencia de aprendizaje y reflexión que ha permitido al alumnado de Salesianos acercarse los valores de empatía, respeto, inclusión, perseverancia y resiliencia.
El proyecto Resiliencias pretende precisamente eso: ofrecer al alumnado historias reales que les ayuden a ampliar su mirada, cuestionar sus propios límites y descubrir que las dificultades no tienen por qué convertirse en barreras. Un ejemplo de ello es Naiara, quien dejó claro que las limitaciones no siempre están en lo que podemos hacer, sino en lo que creemos que podemos hacer.











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