Semana Santa pasada por agua

Aprendiendo a Vivir

27 marzo 2024

Abel Domínguez

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La Semana Santa necesita agua. Agua que culmine nuestro camino de Cuaresma y que, dentro del templo, nos empape bien y nos introduzca en la Pascua.

A nadie le gusta que llueva en Semana Santa. Son tantos los actos de devoción que se hacen en la calle que nos da pena que haya que suspenderlos o que queden deslucidos por la lluvia y los paraguas incómodos.

Sin embargo, la Semana Santa necesita agua. Agua que culmine nuestro camino de Cuaresma y que, dentro del templo, nos empape bien y nos introduzca en la Pascua.

Agua que limpia

Si te fijas en la imagen que acompaña este artículo, hay una palangana con agua sucia, porque, como te habrás dado cuenta, es la palangana de la escena del lavatorio de los pies que escucharemos y veremos el Jueves Santo.

En la escena del cuadro, Jesús está arrodillado a punto de lavarle los pies a Pedro, justo antes de la última cena (Jn 13, 1-16).

Pedro está sentado, los pies introducidos en el agua. Una mano está suavemente posada con afecto en el hombro de Jesús, lo cual indica la relación de amistad que hay entre los dos. La otra mano muestra el rechazo que Pedro expresa porque no quiere que Jesús le lave los pies.

Jesús, sin embargo, no ve el gesto. No le interesan las excusas, sino sus pies: sin duda, la parte del cuerpo más sucia al estar constantemente en contacto con el polvo del camino y Jesús los va a lavar. Jesús sabe que esos pies necesitan agua.

Jesús quiere que el camino final hacia la Pascua empiece pasado por agua. Nos está diciendo algo así como que sólo recibiendo su perdón, lavando nuestros pecados, vamos a poder contemplar su rostro de misericordia. Y así ocurre, su rostro aparece reflejado en el agua de la palangana.

Después del agua de la palangana del Jueves Santo, llegará el agua del Viernes Santo, el agua que sale de su costado, de su cuerpo crucificado en el que ya no queda nada de sí, ni sangre. Y finalmente, en la Vigilia Pascual, nos podremos sumergir o empapar con el agua de la pila bautismal. El agua de la Vida Nueva que nos recuerda que, perdonados, seremos un día resucitados.

Nos preguntamos

– ¿Me dejaré lavar los pies por Jesús acogiendo su perdón en Jueves Santo?

– ¿Contemplaré el agua que brota de su costado en la cruz dando gracias por tanto amor en Viernes Santo?

– ¿Renovaré mi fe al recibir el agua de la pila bautismal el día de Pascua de Resurrección?

Te invito a que esta Semana Santa no tengas miedo al agua, porque en ella se encierra el misterio del gran amor de Dios para todos nosotros.

¡Feliz Pascua!

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