Están bien todas esas tradiciones… pero sin el pequeño Jesús, todo se nos antoja en pura vanidad sin Navidad.
Los cristianos celebramos la irrupción de Dios en la historia, un Dios que se hace humano; por eso todo lo auténticamente humano es de Dios, porque Dios se ha hecho un recién nacido. Esa es la gran novedad. Para nosotros, todas esas fiestas sin Jesús son vacías.
Eso tiene para nosotros una descomunal consecuencia: si Dios se hace humano… tenemos que descubrir a Dios en todo lo humano, y de manera particular, en todo lo frágil. Es decir, que: en la solidaridad, el amor, el perdón, la fiesta y la ternura, independientemente de cuál sea el credo que lo firme, nos encontramos con el Misterio de un Dios que -para darse a entender- se ha hecho, ser humano.
El brillo de tanta luz y tanto festejo puede hacer que no veamos que cerca de nosotros hay seres humanos que, como el pequeño Jesús, se refugian en los márgenes de la sociedad buscando una vida digna. Son los pobres, los excluidos, los marginados. Así como el pequeño Jesús nació en un establo, sólo podemos descubrir el Misterio de Dios poniendo nuestros ojos en los que malviven a nuestro lado, privados de los lujos navideños. No por casualidad, también allí nos encontramos a hombres y mujeres que, lejos de la superficial vanidad, dan vida desde la solidaridad a los que sufren.
Y es que, sólo dando vida nos encontraremos con el pálpito de un recién nacido en los márgenes de la Historia que viene a nuestro encuentro para darnos una luz profunda y auténtica.
Son sólo siete letras. Reordenémoslas para vivir con autenticidad y fiesta el nacimiento de Jesús, el gran ausente de la Navidad.
Ánimo, maldita vanidad,
acompañemos a los que dan vida.
Feliz novedad.
Feliz Navidad.




Bueno, tampoco hay que exagerar… Hay mucho hogares en que se pone un belén, sea bien hermoso o pequeñito (tamaño mediano el de mi casa, pero con todo tipo de figuras). Luego se incluye aquí la mención a quienes «se refugian en los márgenes de la sociedad buscando una vida digna». Es que recuerdo (no puedo evitarlo) lo sucedido en Badalona, muy en línea con el ideario de PP-Vox; lo traigo porque nuestra Iglesia (representada por monseñor Argüello) se alinea precisa e indisimuladamente con PP-Vox, tomando distancia del gobierno progresista (en notable sintonía este con los más necesitados, dentro de sus competencias). Lo de la Conferencia Episcopal apostando por PP-Vox, muy feo a mi modo de ver; refleja una Iglesia con la prioridad de mantener sus poderes e imponer sus modelos; una Iglesia que añora el nacionalcatolicismo y desdeña la democracia. Todo, Josan, a mi particular modo de ver (no tengo otro a la hora de comentar). Buena celebración de la Navidad a toda la salesianidad.