Tres años después de la visita realizada al inicio de 2023 por Francisco a la República Democrática del Congo y a Sudán del Sur, el papa León XIV inició una larga peregrinación en el continente africano, que lo ha llevado como primera etapa a Argelia –la tierra de san Agustín, de quien es hijo espiritual– y que después lo lleva a Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
Mensaje de paz
Es un viaje de once días, que el Santo Padre lo habría querido realizar como el primero de su pontificado, y es eminentemente misionero, marcado por un programa muy intenso de encuentros con las poblaciones de un continente caracterizado por problemas y contradicciones, pero que es fuente de alegría y esperanza.
No se puede olvidar “la hora dramática de la historia” en la que se realiza esta visita, con la creciente preocupación por lo que está ocurriendo en Medio Oriente y las amenazas de un nuevo recrudecimiento del conflicto tras el fracaso del acuerdo de las negociaciones pakistaníes entre Estados Unidos e Irán.
Y es significativo que precisamente la paz surja como tema principal en el primer discurso de León XIV en Argelia, durante la visita al Monumento de los Mártires de la Independencia, Maquam Echahid: “En este lugar recordamos que Dios desea para cada Nación la paz: una paz que no es solo ausencia de conflicto, sino expresión de justicia y de dignidad. Y esta paz, que permite ir al encuentro del futuro con ánimo reconciliado, es posible solo en el perdón. La verdadera lucha de liberación solo será definitivamente vencida cuando se haya conquistado finalmente la paz de los corazones”.
El mismo mensaje que había reafirmado también durante el vuelo que lo llevó al país norteafricano, cuando ante las preguntas de los periodistas sobre las críticas dirigidas a él por el presidente estadounidense, el Papa respondió: “Yo sigo hablando con fuerza contra la guerra, tratando de promover la paz, promoviendo el diálogo y el multilateralismo con los Estados para buscar soluciones a los problemas. Demasiada gente está sufriendo hoy, demasiados inocentes han sido asesinados y creo que alguien debe levantarse y decir que hay un camino mejor”.
Un mensaje reafirmado luego ante las autoridades, los representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático argelino reunidos en el Centro de Convenciones Djamaa el Djazair, comenzando desde el inicio con esta frase: “Vengo a ustedes como testigo de la paz y de la esperanza que el mundo desea ardientemente y que su pueblo siempre ha buscado”. Esa paz, que, para ser verdadera, debe integrar en sí otros altos valores –que el Pontífice reconoció en el pueblo argelino– como la generosidad y la piedad, entendidas como frutos maduros de una verdadera justicia y de una verdadera religiosidad.
En la realidad de un país de abrumadora mayoría islámica, el Santo Padre se detiene por último en las derivaciones opuestas, fundamentalismo y secularización, que pueden ser provocadas por las tensiones entre sentido religioso y vida moderna, e invita a favorecer el conocimiento y el diálogo: “Hace falta educar en el sentido crítico y en la libertad, en la escucha y en el diálogo, en la confianza que nos hace reconocer en el diferente a un compañero de viaje, no una amenaza”.
En la Gran Mezquita
Diálogo, respeto, conocimiento recíproco y fraternidad fueron los temas retomados también por León XIV cuando, en la primera parte de la tarde, bajo una lluvia intensa, visitó la Gran Mezquita de la capital argelina. Después de detenerse en oración silenciosa bajo la gran cúpula, en el coloquio con el rector, Mohamed Mamoun Al Qasimi, el Papa observó que: “Buscar a Dios es reconocer también la imagen de Dios en cada criatura, hijo de Dios, en cada hombre y mujer creados a imagen y semejanza de Dios”. Por eso es importante “aprender a vivir juntos con respeto por la dignidad de cada persona humana”.
El papa León elogió además el hecho de que dentro de la Mezquita se haya instituido un centro de estudio, porque “es importante que el ser humano desarrolle la capacidad intelectual que Dios ha dado al hombre”, para “descubrir cuán grande es la creación”, y para que “con la búsqueda de la verdad”, “a través del estudio” y “con la capacidad de reconocer la dignidad de cada ser humano” se pueda “aprender a respetarnos mutuamente, vivir en armonía y construir un mundo de paz”.
En la primera jornada de visita del Papa a Argelia aún hubo tiempo para una visita privada a Bab El Oued, en el Centro de Acogida y de Amistad de las Hermanas Agustinas Misioneras, para rendir homenaje a las agustinas asesinadas durante la guerra civil.
Y luego, para finalizar, el encuentro con la pequeña comunidad cristiana argelina en la Basílica de Nuestra Señora de África, lugar de devoción también para los fieles musulmanes. “Ustedes también son herederos de una tradición todavía más antigua, que se remonta a los primeros siglos del cristianismo”, recordó el Santo Padre, señalando luego a los presentes tres caminos fundamentales de la vida cristiana: la oración, como diálogo con Dios, siguiendo el ejemplo de san Carlos de Foucauld; la caridad, testimoniada por el mártir de Tibhirine, Fray Luc; y de nuevo el compromiso de promover la paz y la unidad, para lo cual León XIV utilizó, por último, una significativa similitud: “Una parte considerable del territorio de este país está ocupada por el desierto, y en el desierto no se sobrevive solos. Las asperezas de la naturaleza relativizan toda pretensión de autosuficiencia y recuerdan a todos que necesitamos unos de otros, y que necesitamos de Dios. Es la fragilidad reconocida la que abre el corazón al apoyo mutuo y a la invocación de Aquel que puede donar lo que ningún poder humano es capaz de garantizar: la reconciliación profunda de los corazones y con ella la paz verdadera”.
Cardenal López acompañó al Papa
En los días de la visita a Argelia del papa León XIV, el Santo Padre estuvo arropado con el cardenal salesiano Monseñor Cristóbal López. En un momento de esos dos días de presencia en el país africano, el arzobispo de Rabat atendió a los medios de comunicación españoles que cubren toda la visita. Para la emisora COPE, realizó unas declaraciones sobre la importancia de la visita de León XIV a África y, en concreto, a Argelia.
“Hoy es un gran día para todas nuestras Iglesias”, compartió el cardenal, explicando que la presencia del papa León en la Basílica de San Agustín fue un “impulso para todas las Iglesias del norte de África”.
El purpurado destacó cuatro niveles de la visita. El primero, la visita a Argelia. “Es la primera vez que este país recibe a un Papa. Siempre es una bendición de Dios”. El segundo, la dimensión de diálogo interreligioso y el apoyo a las Iglesias del norte de África. “Es una presencia cristiana minoritaria, pero significativa de nuestras Iglesias en Marruecos, Argelia, Libia, Túnez, que formamos una Conferencia Episcopal”. Un tercer nivel, con todo el África. “El Papa, con este viaje de muchos días, quiere poner de relieve la importancia en el mundo de la Iglesia en África, continente en el que los cristianos crecen más en número”. Y, un cuarto y último nivel, la universalidad. “El Papa viene como mensajero de la paz en un momento crítico para la humanidad. Es injusto que al Papa se le critique por hacer llamados a la paz, cuando desea la fraternidad universal”.
Para finalizar su declaración, Monseñor López instó a todos y todas a rezar por estos cuatro niveles y que lleguen a tener éxito.











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