Yo no bebo CocaCola, ni grabo un vídeo antes de morir

20 enero 2026

(Imagen creada con ChatGPT)

Iniciando este año 2026 me quedo perplejo ante dos acontecimientos que han llenado los telediarios, periódicos y redes sociales de todo el mundo.

El primero: la caída de Nicolás Maduro tras una intervención relámpago de Estados Unidos en Venezuela.

El segundo: el incendio con tantos muertos en la estación de esquí suiza de Crans-Montana.

Como educador me doy cuenta que muchos valores de los que queremos transmitir a nuestros chicos y chicas, no son compatibles con lo que es la realidad cotidiana a la que ellos acceden. Un reto sin duda para todos nosotros.

Creo que no hay dudas de que un represor como Nicolás Maduro debería acabar ante un juez, pero no vemos justificable violar la soberanía de un país para extraer (el nuevo lenguaje) a un presidente. No es incompatible defender una recuperación plena de las libertades en Venezuela con reprobar los modos con los que se está conduciendo Donald Trump, y menos tras escuchar su extravagante rueda de prensa de ese mismo día. ¿Qué será lo siguiente?

Parece evidente que lo que menos mueve a este nuevo desorden mundial es la democracia. Trump ha hablado mucho de petróleo y no solo en Venezuela; también en Groenlandia, un granero de recursos estratégicos, de futuras rutas comerciales por el deshielo y un punto muy interesante, por sus temperaturas, para que los nuevos zares de la tecnología monten granjas de datos para las criptomonedas, que consumen muchísima energía para enfriar los servidores informáticos.

¿La ley del más fuerte? ¿dónde están los derechos internacionales? ¿el papel de la ONU? Preguntas complicadas de contestar y os lo dice alguien que se pone delante de 40 alumnos/as todas las semanas a hablar de valores de democracia, dignidad de la persona, justicia, respeto para los más débiles…. Etc. No quiero tirar la toalla, pero sin duda nos lo ponen difícil.

Pasando a la noticia del incendio con tantos muertos en la estación de esquí suiza de Crans-Montana, me descoloca mucho más. En el video del inicio del incendio se puede observar cómo algunos jóvenes graban las llamas con sus teléfonos, pero no se escapan, no huyen, ni siquiera gritan de miedo. Simplemente continúan bailando y grabando.

Eloy Moreno, escritor, en su perfil de Instagram comparte lo siguiente: “El móvil ha suprimido uno de los instintos primarios del ser humano, que es la huida ante el peligro. Hemos llegado a un momento en que la realidad ya no se vive, solo se graba. Ya no se distingue la realidad de la pantalla. Quizás este vídeo nos explica muchas cosas, como, por ejemplo, las decenas de muertes que se producen al año cuando la gente se hace un selfie o el hecho de que, ante una pelea, un caso de bullying o una agresión, nadie intervenga, lo importante es grabarlo para decir: yo estuve allí.

Nadie será capaz de negar que los móviles son una herramienta muy poderosa, tanto para lo bueno como para el malo. El mismo autor anterior nos indica: “¡Hoy en día, uno de los regalos estrella de la comunión es el móvil, con 9 años!!!! Cuando esos niños sean adolescentes, habrán pasado más horas mirando una pantalla que observando la realidad, no podemos culparlos por no saber distinguir cuál es cuál.”

Es cierto que, en estos últimos años, desde los centros educativos se realiza un enorme esfuerzo para enseñar a niños y jóvenes a usar correctamente las nuevas tecnologías. Dedicamos tiempo y recursos a hablar y reflexionar sobre ello. El gran problema es que muchas veces nos encontramos solos en esa tarea. Es difícil conseguir algo si no contamos con la implicación de toda la sociedad.

Un dato de hace dos meses de un informe publicado del INJUVE nos indicaba que el 74% de los jóvenes se sientan mal si no tienen conexión a internet, produciéndoles episodios de ansiedad.

En mis últimos años en la Confederación de Centros Juveniles Don Bosco de España, realizamos un estudio pionero en aquel momento sobre el Impacto del uso de redes sociales e Internet en menores de edad, completando con otro más reciente hace un año.
Una de las conclusiones por las que teníamos que apostar es por crear la “Comuni-mática” como Formación Profesional en los centros educativos Salesianos. La Comuni-mática” supone unir las formaciones que hacen posible Internet (programación, electrónica, artes y comunicación), el manejo de las redes sociales para llamar la atención de los estudiantes y mejorar su uso. Aquí tenemos una gran asignatura pendiente en la cual si podemos hacer algo como centros y educadores.

Yo no bebo Coca-Cola desde mi primera comunión (ya empezaba desde chiquito a estar en contra de países que hacen lo que quieren con los demás y todo el mundo calla normalmente) y por otra parte no tenía móvil, con lo cual mi infancia y adolescencia las viví compartiendo camino con mi familia y amigos y amigas.

Hay muchos retos que conseguir como educadores en este 2026. Por las mañanas ante el espejo sigo diciéndome esas palabras de Don Bosco: “Avanti sempre Avanti, con la mirada en el Señor”.

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