Un ciclón devasta parte de Madagascar y deja a miles de personas sin hogar

19 febrero 2026

Misiones Salesianas

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Este desastre natural contabiliza, con datos más actualizados, 59 fallecidos y miles de personas desplazadas. Los misioneros salesianos coordinan la ayuda sobre el terreno.

El ciclón tropical ‘Gezani’ golpeó con extrema violencia la ciudad de Tamatave, en la costa este de Madagascar, la noche del pasado 10 de febrero. Con ráfagas que alcanzaron cerca de 300 Km/h y lluvias torrenciales, el fenómeno impactó de lleno en una de las zonas más vulnerables del país, situada en pleno “corredor ciclónico”. El balance provisional habla de víctimas mortales, decenas de heridos y miles de personas sin hogar, en un contexto ya debilitado tras el paso de otro ciclón semanas antes.

La ciudad de Tamatave quedó a oscuras tras la caída del tendido eléctrico y amplias zonas resultaron anegadas. Viviendas arrasadas, tejados arrancados, árboles derribados y carreteras impracticables describen un paisaje de devastación tras el paso del ciclón. Según los primeros informes locales, en algunos barrios costeros hasta el 90% de las cubiertas de las viviendas quedaron destruidas.

La comunidad salesiana de Don Bosco, presente en la ciudad desde 2018 y con más de una década de trabajo previo en la zona, también ha sufrido graves daños: por ejemplo, el oratorio, que cada fin de semana acoge a unos 550 niños y jóvenes; la escuela Domingo Savio; la parroquia y las infraestructuras en construcción del futuro centro de formación profesional han quedado seriamente afectadas.

Ante esta emergencia, los Salesianos han puesto en marcha un proyecto urgente con una doble finalidad: atender las necesidades básicas inmediatas y rehabilitar las infraestructuras dañadas. La intervención prevé apoyar a 500 personas damnificadas y a 50 familias que han perdido su vivienda, mediante la distribución de alimentos durante tres meses, suministro de medicamentos esenciales, consultas médicas gratuitas y construcción de refugios provisionales.

Daños en infraestructuras salesianas

Las obras salesianas han resultado gravemente afectadas al perder las cubiertas de los edificios y comprobar cómo el agua entraba en aulas, almacenes y comedores: “Hemos perdido alimentos y materiales. El almacén del comedor escolar ya no existe”, explica el padre Patrick, párroco en Tamatave, tras evaluar los daños sobre el terreno.

Además, se abordará la reparación de tejados y edificios educativos y pastorales, imprescindibles para retomar la actividad con niños y jóvenes en situación de alta vulnerabilidad. El presupuesto inicial para las primeras acciones de socorro supera los 21.000 euros, a la espera de concretar el coste total de la reconstrucción.

La región de Atsinanana, donde se ubica Tamatave, registra precipitaciones anuales superiores a los 3.000 mm. La zona sufre de manera recurrente el impacto de ciclones tropicales. En este contexto, la reconstrucción no sólo implica levantar muros, sino fortalecer la resiliencia de comunidades que viven en permanente riesgo.

Desde Misiones Salesianas hacen un llamamiento “a la solidaridad para responder con rapidez a esta catástrofe. La ayuda permitirá restablecer espacios seguros para la educación de la infancia, garantizar la alimentación de las familias afectadas y acompañar la recuperación”.

En medio de la destrucción, los misioneros salesianos siguen al lado de la población. “No podemos dejar solos a nuestros jóvenes y a sus familias en este momento. Necesitan alimentos, un techo y esperanza”, insisten desde Tamatave.

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