Visita del Papa a la Basílica salesiana del Sagrado Corazón de Jesús en Roma

23 febrero 2026

Salesianos Comunicación

l

En el I Domingo de Cuaresma y Cátedra de San Pedro, el Pontífice León XIV visitó esta Basílica salesiana en Roma. Allí celebró la misa y tuvo un encuentro con la comunidad salesiana.

Este domingo, 22 de febrero, muy temprano, en los patios de la Casa General de los Salesianos en Roma, en Via Marsala, al lado de la estación de trenes de Termini, un gran número de fieles y amigos de la Familia Salesiana se congregaron a la espera de la llegada del papa León XIV. Un gran cartel colgaba de las ventanas del patio con el lema “Bienvenido Papa León XIV”, y una imagen con el Papa y Don Bosco, justo encima de la estatua del Santo de los Jóvenes. Una visita programada desde hace meses y que se esperaba con gran ilusión.

El Santo Padre llegó a las 8:15 horas y fue acogido por el Consejo General de la Congregación Salesiana. León XIV saludó a las personas que se encontraban próximas a las vallas que delimitaban el pasillo por el que el sucesor de Pedro caminaba. Bendijo a religiosos y religiosas, niños y niñas y parejas que se iban a contraer matrimonio próximamente.

Saludo inicial

En un pequeño atril con un micrófono, el papa León XIV dirigió sus primeras palabras a los presentes. Reiteró la misa “calidez de acogida” que su predecesor, el papa Francisco, ya viviera al visitar la misma parroquia en el año 2014. “Todos sabemos que el Señor quiere recibirnos, darnos la bienvenida, ¡igual que esta parroquia! ¡Qué maravilloso es estar en un lugar donde todos son bienvenidos! ¡Gracias, gracias a esta parroquia!”, comentó.

Entre aplausos, León XIV reflexionó sobre el nombre de la parroquia, que evoca el corazón, “símbolo del amor, de la caridad, de la generosidad sin límites del amor del Señor”, y sobre la nacionalidad, pues entre las mil personas reunidas en el patio, estaban representados numerosos países. “Representan esta unidad, comunión y fraternidad, esta convivencia que solo Jesús puede hacer posible. Es el amor de Jesús, es su misericordia lo que nos ha convocado esta mañana”, afirmó,

El Papa dirigió entonces su saludo a la comunidad salesiana presente. Se centró en el valor de la historia, que no solo mira al pasado, sino también al impulso de vivir “esta hermosa tradición de servicio, caridad y trabajo con los jóvenes”.

Misa en la Basílica

Tras prepararse con los concelebrantes en la sacristía –entre ellos, el cardenal Baldo Reina, vicario de la diócesis de Roma, el cardenal titular Giuseppe Versaldi, prefecto emérito de la Congregación para la Educación Católica, el Rector Mayor, Fabio Attard, el Provincial de la Inspectoría Italia Central, Roberto Colameo, o el párroco de la Basílica, Javier Ortiz Rodríguez–, el Pontífice salió en procesión por Via Marsala y entró en la Basílica por la puerta principal para presidir la Eucaristía del I Domingo de Cuaresma.

En las palabras de su homilía, León XIV hizo mención a los cinco catecúmenos que recibirán los sacramentos en la próxima Vigilia Pascual. Los señaló como signo de un comienzo que concierne a todos. “Especialmente en este tiempo de Cuaresma, estamos llamados a redescubrir la gracia del Bautismo, como fuente de vida que habita en nosotros y que, dinámicamente, nos acompaña en el máximo respeto de nuestra libertad”, instó.

Después, habló del “drama” de la independencia del hombre, de la antigua tentación que pasa por el jardín de los orígenes y Jesús en el desierto. “El Evangelio parece responder al eterno dilema: “¿puedo alcanzar la plenitud de mi vida diciéndole “sí” a Dios? ¿O, para ser libre y feliz, debo liberarme de Él?”, reflexionó el Santo Padre.

“Bastión de proximidad”

Las anteriores preguntas no son solo teóricas: cobra forma una vez más en los gestos concretos de quienes, cada día, deciden donarse a través de las organizaciones benéficas que operan cerca de la Basílica. Fue el papa León XIII quien encargó a San Juan Bosco construirla “en una encrucijada única de la ciudad, destinada a adquirir mayor importancia con el tiempo”. El Papa observó en cada creyente un “bastión de proximidad” y cercanía ante los desafíos que les presenta el barrio romano en el que se encuentra este templo. “De hecho, acoge a numerosos jóvenes universitarios, personas que van y vienen para trabajar, inmigrantes en busca de trabajo y jóvenes refugiados que han encontrado en el edificio de al lado, gracias a la iniciativa de los Salesianos, la posibilidad de conocer a coetáneos italianos y realizar proyectos de integración”, comentó.

El Papa siguió reflexionando sobre los “hermanos que no tienen casa” que llaman a la puerta de Cáritas en Via Marsala y encuentran cama en el albergue “Don Luigi Di Liegro”. “En pocos metros se pueden percibir las contradicciones de este tiempo: la despreocupación de quienes van y vienen con todas las comodidades y de quienes no tienen techo; las múltiples potencialidades para el bien y la violencia galopante; el deseo de trabajar honestamente y el tráfico ilícito de drogas y prostitución”, matizó.

Encuentro con el Consejo General y Pastoral

Al finalizar la liturgia eucarística, León XIV visitó las habitaciones de San Juan Bosco, lugar donde el santo se hospedó durante su último viaje a Roma en la primavera de 1887, cuando, ya fatigado, acudió para la consagración de la Basílica que había soñado y trabajado sin descanso para ver concluida. En un momento especialmente conmovedor, el Papa rezó un Ave María dentro de aquellas mismas paredes, recordando con profunda devoción el testimonio y la entrega de Don Bosco.

Después, se dirigió a la capilla de la iglesia para reunirse con la comunidad salesiana y el consejo general.

El Rector Mayor dio la bienvenida al Santo Padre, expresando en nombre de todos sus hermanos su alegría y gratitud por la visita, calificándola de “fuente de bendición, ánimo y esperanza”.

Rememorando la historia de la Basílica del Sagrado Corazón, el Rector Mayor evocó el encuentro del 5 de abril de 1880 entre el papa León XIII y Don Bosco, cuando el Pontífice encomendó la construcción de la iglesia al Santo de la Juventud. Ante la vacilación del Papa, consciente de las dificultades económicas de la obra, Don Bosco respondió con unas palabras que quedaron grabadas en la memoria salesiana: “El deseo del Papa es una orden para mí”.

Y cuando el Pontífice aclaró que no podía ofrecer apoyo económico, Don Bosco respondió: “No le pido dinero a Su Santidad: solo imploro la bendición apostólica y los favores espirituales que puedan beneficiar la obra”.

Ese diálogo, enfatizó el Rector Mayor, es para los Salesianos un paradigma permanente de devoción al Santo Padre y de plena disponibilidad a la misión de la Iglesia. Hoy, como entonces, la Congregación renueva su fidelidad Cum Petro et Sub Petro, siguiendo con renovado vigor el camino trazado por el Concilio Vaticano II.

Con especial emoción, el Rector Mayor transmitió al Papa el saludo de sus hermanos que trabajan en zonas de guerra y conflicto. “Nos unimos a ellos, rezamos por ellos, asegurando nuestra cercanía humana y espiritual en todos los sentidos”, declaró, pidiendo la bendición del Santo Padre para todos.

“Sois una señal escrita en el corazón de Jesús”

Tras las palabras de bienvenida del Rector Mayor, el Papa tomó la palabra. “De joven, antes de unirme a los Agustinos, también visité la comunidad salesiana. ¡Quedaron en segundo lugar, lo siento!”. Esta fue la confesión de León XIV, recibida entre risas, a los Salesianos. Con tono afectuoso, añadió que, en los primeros diez meses de su pontificado, visitó más comunidades salesianas que agustinas, señal de una cercanía concreta y sincera.

El Papa expresó su agradecimiento por su acogida e hizo mención a la frase del capítulo 20 del Evangelio de Juan, inscritas en el púlpito de la capilla. “Ustedes son parte, son la expresión de uno de estos signos no escritos en el libro, pero sí escritos en el corazón de Jesús: también hoy continúan este servicio tan importante en muchas partes del mundo, incluso donde hay guerra, donde hay conflicto, donde hay pobreza, donde Jesús quiere estar presente”, expresó.

El Pontífice continuó describiendo la oportunidad de celebrar juntos nuestra fe compartida como “magnífica”, sintiéndonos cerca de “los últimos del Reino”, algo que en esa presencia salesiana se evidencia en los jóvenes, no solo italianos, que pueden acceder a servicios como la escuela de italiano.

Después, León XIV vivió un segundo momento de encuentro y comunidad con el Consejo Pastoral del Sagrado Corazón. Tras pedir un aplauso para el párroco, Javier Ortiz Rodríguez, el Papa destacó cómo la Basílica representa un “hogar” para el “río de peregrinos que pasan por Termini cada día”. El “corazón” de la ciudad y el “Corazón de Jesús” se fusionan.

Esperando futuros encuentros, el Santo Padre subrayó que el Consejo Pastoral, comunidad educativo-pastoral en espíritu salesiano, tiene un carácter “sinodal” en su significado etimológico de “caminar todos juntos”. “Y así, ustedes, que representan a tantos sectores, tantas comunidades, tantas realidades de esta parroquia, reunidos aquí, trabajando juntos, representan también esta hermosa dimensión de la vida eclesial, de la vida de la Iglesia. Gracias por todo lo que hacen”, concluyó.

Al finalizar el encuentro, el Papa impartió su bendición a todos los hermanos salesianos presentes y, con gran atención y paternalismo, saludó personalmente a cada uno, deteniéndose para intercambiar algunas palabras y otorgar su bendición individual.

Finalmente, León XIV tuvo tiempo para una despedida final a los fieles que aún estaban congregados en el patio de la Basílica, antes de partir hacia el Vaticano.

Significado de esta visita papal

La visita del Santo Padre, León XIV, a la Basílica salesiana del Sagrado Corazón de Jesús, es la segunda visita pastoral que el Papa Prevost realiza en el territorio de su diócesis desde que fue elegido Pontífice. Forma parte de un recorrido de cinco domingos consecutivos, iniciado el pasado domingo, 15 de febrero, con el cual León XIV tuvo un primer contacto con la realidad pastoral de su diócesis visitando los cinco sectores en los que esta se divide.

La visita del Papa a la Basílica salesiana del Sagrado Corazón de Jesús de Roma fue un momento de intensa gracia, vivido con la sencillez de una familia religiosa que renueva su amor por el Papa y la Iglesia. En el corazón de la Casa General, junto a la Basílica mandada construir por León XIII y Don Bosco, se renovó un vínculo histórico y espiritual que sigue sosteniendo la misión salesiana en el mundo: servir a los jóvenes, especialmente a los más desfavorecidos, como signo concreto el amor de Cristo.

Fotografías: Vatican Media / ANS

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

También te puede interesar…