Durante la sesión, la entidad salesiana puso de relieve que la pobreza en la infancia trasciende con creces la mera carencia de recursos económicos. Los expertos de la Fundación subrayaron que esta precariedad golpea directamente al corazón del desarrollo integral del menor, dejando profundas secuelas en sus dimensiones emocional, cognitiva y social.
Frente a este diagnóstico, la respuesta de inspiración salesiana se erige como un dique de contención. Los representantes salesianos aprovecharon la tribuna parlamentaria para defender a ultranza su modelo de intervención, haciendo especial hincapié en la vital importancia de los centros de día. Estos espacios socioeducativos, verdaderos pilares de su acción social, funcionan como el eslabón fundamental que conecta a los menores con su entorno educativo, familiar y social. A través del acompañamiento y la prevención, la pedagogía de Don Bosco logra frenar dinámicas de exclusión antes de que se vuelvan irreversibles.
La jornada concluyó con un firme llamamiento desde la Fundación salesiana a las instituciones y a la sociedad canaria en su conjunto. Se insistió en la necesidad imperiosa de ir más allá de la asistencia puntual, exigiendo el refuerzo de las políticas públicas y la consolidación de redes de apoyo sólidas que garanticen, de forma real y efectiva, la igualdad de oportunidades.
Con esta intervención en el Parlamento, la labor salesiana vuelve a demostrar su compromiso inquebrantable con la juventud más desfavorecida, buscando no solo sensibilizar, sino promover soluciones estructurales y duraderas para erradicar la pobreza infantil en Canarias.











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