Miles de familias, aún en ‘shock’ continúan intentando reconstruir sus vidas después de perder sus hogares, a familiares y sus medios de vida. Los Salesianos, presentes desde el primer momento junto a las comunidades afectadas abriendo sus instalaciones, han reforzado la coordinación internacional para responder a las necesidades más urgentes con una intervención que incluye alimentación, agua potable, atención sanitaria, apoyo psicosocial, protección de la infancia y educación en emergencia.
Cuando las posibilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros son ya prácticamente inexistentes, la prioridad se centra ahora en atender a miles de personas que lo han perdido todo y en ayudar a las comunidades a recuperar unas condiciones de vida dignas. Cerca de 60.000 viviendas y edificios han resultado dañados o destruidos, una cifra que refleja la magnitud de una catástrofe que seguirá marcando la vida de muchas familias durante los próximos meses, con cifras de fallecidos, heridos y desaparecidos aún demasiado provisionales, pero que se cuentan por miles en todos los casos.
“No queremos llegar sólo con ayuda, queremos permanecer junto a las personas”, resume Jorge Bastidas, salesiano responsable de la Pastoral Juvenil en Venezuela y uno de los coordinadores de la comunicación y de la respuesta a la emergencia sobre el terreno. Durante los últimos días, él ha recorrido junto a estudiantes salesianos de Teología algunas de las zonas más afectadas del estado La Guaira, como Playa Grande, Catia La Mar y Caraballeda.
“Nos hemos encontrado con un contraste conmovedor: el profundo dolor por la pérdida de familiares y hogares, pero también una inmensa fuerza reflejada en la solidaridad de rescatistas, vecinos y de las propias familias afectadas, que siguen esperando con esperanza un futuro mejor”, explica Bastidas.
El salesiano destaca que la labor de estos primeros días ha consistido tanto en distribuir ayuda básica como en acompañar a las personas. “Nuestro trabajo ha sido fundamentalmente presencial y de escucha. Nos organizamos para llevar insumos básicos que alivien las necesidades inmediatas, pero también para ofrecer una sonrisa, una mano tendida y cercanía en medio de tanta dificultad. Mucho más allá de las palabras, la presencia ya es un signo de esperanza”, añade.
La respuesta salesiana va mucho más allá de la ayuda inmediata de emergencia
La intervención salesiana se desarrollará principalmente en Caracas, La Guaira y Carabobo, tres de las zonas más castigadas por los terremotos, donde las obras salesianas continúan funcionando como centros de acogida, recepción y distribución de ayuda humanitaria.
Un gran proyecto prevé atender durante los próximos seis meses a 680 familias especialmente vulnerables mediante la entrega de alimentos, agua potable, kits de higiene, medicamentos y apoyo económico de emergencia. También contempla el acompañamiento a trabajadores de las obras salesianas afectados por el terremoto y a las comunidades religiosas que permanecen junto a la población.
La protección de la infancia constituye uno de los pilares de esta intervención. Las Casas Hogar de la Red de Casas Don Bosco continuarán ofreciendo atención y espacios seguros para niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, mientras que equipos de psicólogos, psicopedagogos y trabajadores sociales prestarán apoyo psicosocial a quienes han vivido situaciones especialmente traumáticas. Además, se impulsarán actividades de educación en emergencia y la distribución de material escolar para facilitar que cientos de niños y niñas puedan retomar su aprendizaje en cuanto las condiciones lo permitan.
La respuesta salesiana a la emergencia humanitaria cuenta con el apoyo de una amplia red internacional de organizaciones que está movilizando recursos económicos, equipos técnicos y mecanismos de coordinación para garantizar que la ayuda llegue allí donde más se necesita cuanto antes.
Desde Misiones Salesianas y la ONGD Bosco Global continúan recaudando fondos para seguir enviando remesas de ayuda urgente a los Salesianos de Venezuela. Más de 60.000 euros ya se han destinado, durante la primera semana de emergencia, a este proyecto.
Salesianos Venezuela quiere reconstruir comunidades y recuperar esperanza
Las obras salesianas de Altamira, Boleíta, Los Teques y Valencia continúan siendo puntos de referencia para las comunidades afectadas. Desde ellas se organiza la recepción y distribución de ayuda y se acompaña diariamente a familias que afrontan un futuro lleno de incertidumbre.
“La emergencia no termina cuando dejan de buscar supervivientes. Ahora comienza el reto de caminar junto a las familias para que puedan reconstruir sus vidas”, afirman los Salesianos desde Venezuela, porque, como recuerda Bastidas, la tragedia “ha puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad, pero también ha fortalecido el compromiso de servir a quienes más lo necesitan y la solidaridad de tantas personas que están haciendo posible esta respuesta”.
Ese acompañamiento forma parte del compromiso de los misioneros salesianos presentes en Venezuela desde hace más de 130 años. Junto a las comunidades más afectadas, seguirán ofreciendo no solo ayuda material, sino también cercanía, protección, educación y esperanza, convencidos de que reconstruir un país significa, ante todo, ayudar a las personas a recuperar la confianza y volver a mirar al futuro.













0 comentarios