En la tarde del 6 de julio, en la Sede Central Salesiana de Roma, se abrió la Sesión Plenaria de verano del Consejo General de Salesianos, que se realizará hasta el 7 de agosto. Un tiempo intenso de discernimiento, gobierno y programación, vivido en el espíritu de comunión que anima a la Congregación en el servicio a los jóvenes, especialmente a los más pobres.
El trabajo comenzó con las declaraciones del Rector Mayor, Fabio Attard, quien recibió a los miembros del Consejo al regreso de meses de intensa animación pastoral en las diversas regiones del mundo. En su intervención introductoria expresó gratitud por la dedicación y la generosidad con que cada uno acompaña a los inspectores y a sus consejos, subrayando cuanto la cercanía personal, el diálogo frecuente y la fraternidad concreta son hoy signos indispensables de apoyo para las comunidades salesianas que afrontan situaciones complejas.
En el pensamiento y en la oración
El pensamiento del Rector Mayor se dirigió después a las inspectorías que viven en contextos marcados por emergencias humanitarias, conflictos armados e inestabilidad política. Recordó en particular el devastador terremoto en Venezuela y las difíciles situaciones que afectan a Nicaragua, Haití, Cuba, Myanmar, Ucrania, Goma, Sudán del Sur, Etiopía, Eritrea y el Oriente Medio. En este cuadro expresó su reconocimiento a la respuesta rápida de Don Bosco Network y por el trabajo generoso de las Procuras Misioneras Salesianas, gracias a las cuales la misión continúa también en las circunstancias más difíciles.
Mirando a la vida interna de la Congregación, don Attard invitó a leer el momento presente con fe y lucidez, interrogándose sobre los signos de fragilidad que a veces emergen en la vida consagrada y en el ejercicio del liderazgo. Tales situaciones, observó, exigen un discernimiento sincero y compartido, porque tocan la credibilidad del testimonio eclesial y la autenticidad del servicio a los jóvenes.
En el centro de su reflexión resonó un fuerte llamado a volver a poner a Jesucristo en el centro de la vida salesiana. Anunciando su próxima carta, Pensar según Dios (Mt, 16,23), el Rector Mayor recordó que la vocación no puede sostenerse solo en la actividad: sin una relación viva y profunda con Cristo se corre el riesgo de perder progresivamente la vitalidad del carisma y de alejarse del espíritu de Don Bosco. La invitación es a recuperar el camino del discipulado, marcado por el don de sí, el sacrificio y la santidad.
Testimonios espirituales
Como testimonio concreto de esta fidelidad cotidiana, el Rector Mayor citó algunos pasajes del testamento espiritual de Francesco Andreoli, recientemente fallecido en un accidente de tráfico junto al joven animador Alberto Fioretto. Sus palabras –impregnadas de gratitud por la vocación y de amor por los jóvenes– fueron presentadas como signo de aquella santidad vivida en el cotidiano que continúa floreciendo en la Congregación.
El Rector Mayor subrayó además la importancia de la formación permanente, invitando a un estudio atento y compartido de la nueva Ratio, instrumento fundamental para reforzar la identidad salesiana. Animó también a profundizar –y no solo leer– la reciente encíclica Magnifica Humanitas, base indispensable para la reflexión que la Congregación está llevando adelante sobre el tema de la Inteligencia Artificial y de sus implicaciones pastorales.
Concluyendo su intervención, don Attard exhortó a los consejeros a cuidar la salud, a mantener un ritmo equilibrado de trabajo y a vivir este tiempo como oportunidad para fortalecer la comunión y la colaboración. Recordó finalmente las palabras de Jorge Ghazal después del terremoto en Venezuela: al gran sufrimiento ha correspondido una solidaridad aún mayor de la Familia Salesiana en el mundo, signo concreto de esperanza.
Una agenda intensa al servicio de la Congregación
En el curso de las semanas, el Consejo General afrontará una agenda densa de temas de gobierno y de perspectiva. Entre los primeros puntos figuran los nombramientos de nuevos inspectores o superiores, con la presentación de los dossiers fruto de las consultas realizadas en las diversas inspectorías, y el examen de las relaciones relativas a las Visitas Extraordinarias.
Un amplio espacio se dedicará a diversos temas de estudio: la consulta relativa a la Universidad Pontificia Salesiana en el aspecto canónico; las convocatorias de los Capítulos Inspectoriales; la preparación de la Visita de conjunto (Team Visit); los Proyectos Pastorales del Consejo; los Estatutos de los Curatorios de las Casas de formación;o la aprobación de los balances, la distribución de los recursos y otros temas económicos.
Curso para los nuevos directores
Durante la sesión se realizará también el curso para los nuevos inspectores, momento significativo de acompañamiento y formación para quienes comienzan el servicio de gobierno en sus inspectorías. No faltará tiempo para la reflexión espiritual, como el retiro mensual guiado por el cardenal Baldassare Reina, y ocasiones de fraternidad, entre las cuales el encuentro con el Consejo General de las Hijas de María Auxiliadora.
El Consejo estará también comprometido en el acompañamiento de los nuevos inspectores, en la reflexión sobre cuestiones relativas al futuro de la Universidad Pontificia Salesiana y en la preparación de importantes iniciativas internacionales, entre las cuales el Congreso para el 150º aniversario de los escritos de Don Bosco sobre el Sistema Preventivo y un encuentro mundial dedicado a la Inteligencia Artificial.
En un tiempo marcado por desafíos globales y transformaciones profundas, la Sesión Plenaria de verano del Consejo General se configura así como un taller de discernimiento y corresponsabilidad, llamado a custodiar y reimpulsar el carisma de Don Bosco con fidelidad creativa, al servicio de los jóvenes de hoy y de mañana.











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