La selección española juvenil masculina de balonmano playa conquistó este verano el Campeonato de Europa tras imponerse a Alemania por 2-1 en una final de enorme nivel competitivo, consolidando a una generación llamada a marcar una época en el balonmano playa continental. El oro se decidió en el shoot-out, el escenario donde aparecen los jugadores capaces de soportar la máxima presión.
Y ahí emergió el carácter competitivo de España. La selección dirigida por Sebastián Andrés Hernández López completó una tanda casi perfecta para imponerse por 8-4 y levantar el título europeo. Alemania transformó únicamente dos de sus acciones mientras que España convirtió las cuatro oportunidades de las que dispuso, cerrando la final con autoridad en el momento más delicado del campeonato.
Acostumbrados a competir por los títulos
El éxito no es fruto de la casualidad. España llegó a Zagreb con el objetivo de mejorar la medalla de plata obtenida en la última edición continental y acabó completando el trabajo de la mejor manera posible. Durante todo el campeonato, los Hispanos Juveniles de la Arena demostraron profundidad de plantilla, capacidad para adaptarse a diferentes estilos de juego y una enorme madurez competitiva pese a su juventud.
La final confirmó además una de las señas de identidad de este grupo: su capacidad para crecer en los momentos decisivos. Con este triunfo, la selección española vuelve a situarse en la cima del balonmano playa europeo y confirma la extraordinaria salud de una cantera que sigue proporcionando éxitos internacionales al deporte español.












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