El pasado 8 de septiembre, Fiesta de la Natividad de la Beata Virgen María, a las 11:00, en la Basílica de San Juan Bosco en Colle Don Bosco, catorce novicios provenientes de Italia, Portugal, Croacia, Polonia y España emitieron su primera profesión religiosa en la Congregación Salesiana. La santa misa fue presidida por el padre Silvio Roggia, Consejero General de Formación, y concelebrada por el padre Juan Carlos Pérez Godoy, Consejero General para la Región Mediterránea, por los inspectores de las inspectorías de origen de los nuevos salesianos y por decenas de sacerdotes, en presencia de familiares y amigos de los novicios llegados para la ocasión.
El lema elegido por los novicios para su profesión está tomado del Evangelio de Juan: «Permaneced en mi amor» (Jn 15,9).
En su homilía, Roggia tomó como punto de partida el lema elegido por los novicios y el tiempo de la vendimia, que en este período se desarrolla en toda Europa, para ofrecer una reflexión sobre el significado de la profesión religiosa. El Consejero General recordó que los mejores racimos de uva son los más cercanos al tronco de la vid, ya que reciben la savia más rica. Del mismo modo, explicó el padre Roggia, también los nuevos salesianos están llamados a permanecer siempre cerca del Señor, morando en su amor, para poder dar frutos abundantes en su vida y en su misión.
«Hoy Salva ha hecho su primera profesión como salesiano. Una alegría compartir este momento y comprobar que detrás del misterio de una llamada sigue habiendo la generosidad de una respuesta», expresaba el grupo de salesianos procedente de España que quiso arropar a Salva en este día junto a sus familiares y salesianos que le han acompañado en su camino hasta aquí.
Para el nuevo salesiano, la profesión religiosa es responder a la llamada que Jesús le pide «ser todo suyo y seguirlo de un modo radical. Responder a su amor». El noviciado ha sido un año intenso y bonito en el que ha podido conocerse más profundamente y madurar tanto humana como espiritualmente para poder responder a la llamada del Señor en el carisma salesiano. «Les deseamos un camino bendecido al dedicar sus vidas a Dios y a los jóvenes».
Los nuevos salesianos continuarán su camino formativo, llevando consigo la experiencia vivida durante el año de noviciado en la casa natal de Don Bosco.











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