Por las mañanas dábamos clases de refuerzo, de castellano y, después, hora de desayunar. Después de lleno con las skills, donde los niños y niñas practicaban diferentes habilidades, y siempre terminábamos con algún juego.
El día era muy diferente de lo que yo estaba acostumbrado. Compartía muchas actividades y momentos con los niños y los educadores de allí. Pero creo que lo más importante no era tanto lo que hacíamos, sino todo lo que pasaba mientras tanto: las conversaciones, los ratos de convivencia con la gente… Cada día ocurrían cosas nuevas que me sorprendían y me hacían aprender.
Además de las clases, el campamento incluía juegos de grupo, dinámicas de cohesión, actividades creativas, música y movimiento. Todo ello suponía adaptarse a los recursos disponibles, a los ritmos de la comunidad y a una realidad cultural diferente. La convivencia con el equipo educativo local y la comunidad salesiana fue también una parte fundamental de mi experiencia».
Aprender a escuchar y dejarse ayudar
«Una de las cosas más importantes que he aprendido es que el voluntariado no solo consiste en ir a ayudar, sino también en saber escuchar, compartir, observar, detectar qué te piden o qué necesitan de ti y dejarte ayudar también.
Muchas veces nos vamos pensando en todo lo que podemos aportar, pero, una vez allí, nos damos cuenta de que todavía tenemos muchísimas cosas que aprender. De las personas que conoces también te llevas muchas lecciones de vida».
Salir del entorno habitual también le ha permitido mirar de otra manera aspectos de la vida cotidiana que muchas veces pasan desapercibidos: «Valoras mucho más las pequeñas cosas que aquí das por sentadas y das más importancia a las relaciones humanas.
Una experiencia así también tiene momentos difíciles. La convivencia, las diferencias culturales y los cambios respecto a la vida cotidiana requieren adaptación. Hay momentos muy buenos, pero también ciertos momentos difíciles. Y eso te hace valorar, cuando vuelves, a las personas que tienes al lado día a día, con quienes compartes lo que vives. Allí también valoras mucho a los compañeros con los que vas y a la comunidad que te acoge».
Una palabra que lo resume todo: intercambio
«Creo que la palabra intercambio es lo que mejor define lo que viví. Yo fui a Sierra Leona con ganas de aportar mi granito de arena, pero volví habiendo recibido mucho más de lo que me imaginaba.
Viví un gran intercambio de culturas, de maneras de vivir, de conocimientos y, sobre todo, de muchos momentos y relaciones con personas que, a pesar de vivir realidades muy diferentes, tienen mucho que compartir contigo».
El voluntariado en Lungi ha sido, en definitiva, una oportunidad para aprender desde la convivencia, descubrir otras maneras de educar y entender que el encuentro con otras personas siempre transforma a quienes participan en él.
Durante el verano 2026, un total de 18 personas han vivido una experiencia de voluntariado internacional con Bosco Global en Togo, Guinea Ecuatorial, Sierra Leona, Costa de Marfil y Bolivia.
Bosco Global ya ha abierto la convocatoria de Voluntariado Internacional 2027. Las personas interesadas en participar en una experiencia como la de Pol pueden consultar toda la información e inscribirse en su página web.











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