Junto a los jóvenes, varios cientos de animadores y salesianos y salesianas han acompañado a los participantes en estos días, organizando los momentos de oración, de grupo, de reflexión personal y las celebraciones religiosas propias del Triduo Pascual.
El mismo día 5 de abril se hacía pública la iniciativa Amorevolezza para vivir y compartir la vida también en el espacio digital. “No es solo contenido, es relación, es comunidad, es camino compartido”.
“Tenemos por delante cincuenta días dejar que el Resucitado mueva con fuerza el corazón de cada uno de nosotros, pero también el de cada comunidad, el de nuestra Familia Salesiana. Que el tiempo de Pascua no sea el tiempo litúrgico que va tras la cuaresma. ¡Es «el tiempo» por excelencia! Aprovechémoslo, dejemos que lo inesperado acontezca y descubramos ahí al Señor amándonos, asombrándonos”, afirmaba el inspector de Salesianos María Auxiliadora, Fernando Miranda, en su mensaje compartido el domingo de Resurrección.
Bajo el lema “Un Amor que hace historia” se han desarrollado las celebraciones de los días más importantes del cristianismo. A lo largo y ancho de la geografía española miles de jóvenes han participado de estos momentos que recuerdan la importancia de poner a Jesús en el centro.
“Este mundo necesita creer en Jesús Resucitado, aunque salir a su encuentro no sea un «reto viral». Esta sociedad necesita acoger su buena noticia, vivir desde los valores del Evangelio, recuperar la fuerza sanadora de la fe que es capaz de generar, persona a persona, felicidad, generosidad, perdón, compasión, alegría. Este mundo desorientado necesita creer en su Resurrección y para ello precisa de testigos que la anuncien con sus vidas de forma auténtica y creíble”, compartía en sus redes sociales Fernando García, inspector de Salesianos Santiago el Mayor.
La experiencia de la Pascua juvenil no deja indiferente a ningún joven que participa. Numerosos testimonios han inundado las redes sociales durante estos días para hacer realidad ese encuentro con Jesús, que quiere encontrarse con cada uno de ellos para que se aferren a la vida, para que acojan el perdón, para que se llenen de esperanza, para disipar sus miedos y colmar de su paz de una vez para siempre. ¿Puede haber algo más importante?











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