Los galardonados se han dado a conocer este miércoles, 30 de septiembre, en una rueda de prensa en la sede de la CEE. Con estos premios, el CGIE quiere reconocer la labor de personas e instituciones en la educación. Durante el acto también se han presentado la web del Consejo y el número cero de sus Cuadernos, una publicación que acerca el Magisterio de la Iglesia sobre la educación y ayuda a profundizar en él.
La Conferencia Episcopal subraya la continuidad del trabajo de los salesianos en la FP y, en particular, su compromiso con el Grado Básico. Valora el acompañamiento que reciben los alumnos mientras aprenden una profesión, un camino que les ayuda a crecer como personas y a encontrar su lugar en la sociedad. Es una forma de educar que nace del carisma de Don Bosco.
En esta primera edición también han sido premiados, entre otros, el filósofo y profesor Francesc Torralba, Luis de la Fuente, el dibujante y educador Fano, el Colegio Nuestra Señora de los Infantes de Toledo y la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Compasión. El premio especial reconoce el V Centenario de la Escuela de Salamanca. Los galardones se entregarán el 28 de octubre en la Universidad Pontificia de Salamanca.
Para la Congregación Salesiana, «es una alegría recibir este reconocimiento, que agradecemos, porque pone en valor el trabajo de tantos salesianos y educadores en la Formación Profesional, tan vinculada a nuestra historia y a nuestra misión. Este premio nos anima a seguir trabajando y a mirar al futuro junto a los jóvenes», ha señalado José Carlos Sobejano, provincial salesiano.
Una oportunidad para seguir estudiando
Los Salesianos tienen en España 56 centros de Formación Profesional, con 17.985 alumnos y 2.042 educadores. Ofrecen ciclos de Grado Básico, Medio y Superior en diferentes familias profesionales. Los jóvenes con más dificultades han estado en el centro de la misión salesiana desde sus orígenes. Hoy, la FP de Grado Básico es una de las formas de responder a sus necesidades. Los centros salesianos cuentan con 214 aulas de esta etapa, en las que estudian 2.562 alumnos. Para muchos de ellos, después de un recorrido escolar difícil, es la ocasión de retomar los estudios y descubrir que pueden aprender una profesión.
Preparar a los jóvenes para el empleo exige estar en contacto con las empresas. Los centros salesianos mantienen esa relación mediante convenios de colaboración y la formación de los alumnos en los propios lugares de trabajo. Así conocen de cerca lo que se necesita en cada sector y pueden actualizar la preparación técnica. Para los estudiantes, es también una manera de conocer el oficio y empezar a abrirse paso en el mundo laboral.
La relación con el centro continúa al terminar los estudios. Las bolsas de trabajo y los servicios de intermediación laboral ayudan a alumnos y antiguos alumnos a encontrar un empleo relacionado con su formación, poniéndolos en contacto con las empresas. Este trabajo contribuye a los altos niveles de inserción laboral que registran los centros salesianos.
El Premio Stella reconoce el trabajo cotidiano de los educadores que hacen posible esta formación. Una labor que sigue la propuesta de Don Bosco: ofrecer a los jóvenes una formación integral desde la visión cristiana de la vida, con especial atención a quienes más lo necesitan, y ayudarles a prepararse para el trabajo y para la vida.











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