El año no es uno más en el calendario de la Familia Salesiana. Celebran 150 años del nacimiento oficial de la Asociación de Salesianos Cooperadores, aquella intuición profética de Don Bosco que abrió las puertas de su misión a laicos y laicas deseosos de compartir el mismo fuego apostólico. Un siglo y medio después, siguen descubriendo que este carisma es fecundo, actual y profundamente necesario.
En este contexto tan especial, la Región Ibérica —España y Portugal— está viviendo un regalo que merece ser compartido: varios hermanos y hermanas han dado el paso de realizar su Promesa como Salesianos Cooperadores. Un gesto sencillo, pero cargado de significado; un compromiso personal que se convierte en esperanza para toda la Familia Salesiana.
¿Qué es la Promesa del Salesiano Cooperador?
La Promesa es el momento en el que un aspirante, tras un camino de discernimiento y formación, elige libremente vivir el Evangelio según el espíritu de Don Bosco, comprometiéndose a:
- Ser signo y portador del amor de Dios a los jóvenes, especialmente los más necesitados.
- Vivir la espiritualidad salesiana en la vida cotidiana: en la familia, en el trabajo, en la comunidad cristiana y en la sociedad.
- Participar activamente en la misión educativa y pastoral de la Familia Salesiana.
- Cuidar la comunión fraterna dentro de la Asociación y con toda la Familia Salesiana.
No es un acto privado ni un simple rito. Es una opción de vida, una manera concreta de encarnar la fe en medio del mundo, con la alegría, la cercanía y el estilo de Don Bosco.
Un “sí” que fortalece a toda la Región Ibérica
Cada nueva Promesa es un motivo de alegría para la Asociación, pero este año adquiere un significado especial. En plena celebración del 150º aniversario, estos hermanos y hermanas nos recuerdan que el carisma sigue vivo, que sigue llamando, que sigue enviando.
En España y Portugal, la Región Ibérica está experimentando:
- Comunidades que se renuevan, con la llegada de nuevos miembros que aportan frescura, creatividad y disponibilidad.
- Procesos formativos sólidos, que ayudan a descubrir la vocación laical salesiana con profundidad y realismo.
- Una misión compartida cada vez más fuerte, donde laicos y consagrados caminan juntos al estilo de Don Bosco y Madre Mazzarello.
Las nuevas Promesas no son solo un crecimiento numérico: son un signo de esperanza, una invitación a mirar el futuro con confianza y a seguir apostando por la santidad cotidiana.
Un aniversario que impulsa a mirar adelante
Celebrar 150 años de historia es agradecer, pero también es proyectar. Don Bosco soñó con una Asociación de laicos comprometidos, capaces de transformar la sociedad desde dentro, con el corazón de un educador y la mirada de un creyente. Hoy, quienes hacen su Promesa se convierten en continuidad viva de ese sueño. Este aniversario anima a:
- Renovar nuestra identidad, recordando que somos llamados a ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.
- Cuidar la formación, para que cada Cooperador pueda vivir su vocación con madurez y profundidad.
- Salir al encuentro de los jóvenes, especialmente aquellos que más necesitan una palabra, una presencia o una oportunidad.
- Construir comunidades abiertas, fraternas y misioneras, donde cada uno pueda encontrar su lugar.
Gracias por vuestro “sí”
A todos los hermanos y hermanas que han hecho su Promesa este año los Salesianos Cooperadores dan las gracias. Gracias por creer en el sueño de Don Bosco, por dejarse tocar por la llamada de Dios y por ofrecer su vida al servicio de los jóvenes.
Su compromiso nos anima a todos. Recuerda que la vocación del Salesiano Cooperador sigue siendo actual, fecunda y profundamente evangélica. Y nos invita a seguir caminando juntos, con alegría, con esperanza y con la certeza de que el Señor sigue haciendo nuevas todas las cosas.











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