Salesianos Atocha inauguró el 1 de octubre los actos de su 125 aniversario, bajo el lema «125 años educando con alma». El teatro de la casa salesiana acogió un encuentro para recordar el camino recorrido desde 1901 y renovar el compromiso de seguir ofreciendo a los jóvenes una educación con el espíritu de Don Bosco.
En el acto participaron, junto a la comunidad educativa del Centro, José Carlos Sobejano, provincial salesiano, antiguos profesores, antiguos alumnos y representantes de la administración local y educativa de la Comunidad de Madrid. Un vídeo con testimonios de salesianos, educadores y antiguos alumnos mostró lo que ha supuesto para ellos formar parte de esta casa. Entre las voces recogidas estaba la del actual cardenal arzobispo de Madrid, Mons. José Cobo, que estudió aquí Bachillerato.
En su bienvenida, el director de la obra salesiana, Ángel Astorgano, recordó que esta historia ha ido construyendo una casa que es mucho más que un colegio. A lo largo de estos 125 años han cambiado la sociedad, la educación y la tecnología, pero permanece el deseo de educar con el estilo de Don Bosco. Invitó a mirar al pasado con gratitud y al futuro con esperanza, y presentó el aniversario como una oportunidad para seguir educando desde el corazón y contribuir a una sociedad más humana y justa. Una tarea que mantiene el compromiso salesiano de formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos».
La educación que cambia vidas
El pregón inaugural corrió a cargo del periodista Ángel Expósito, que comenzó compartiendo su vinculación familiar con los salesianos. Su padre había estudiado en un colegio salesiano del barrio madrileño de Cuatro Caminos, en la posguerra. Años después, la preparación del libro de entrevistas Don Bosco hoy, con Ángel Fernández Artime, entonces Rector Mayor y hoy cardenal, le permitió acercarse más a la figura de Don Bosco y a la misión salesiana. Expósito recordó su visita a Valdocco, en Turín, donde pudo conocer el lugar en el que Don Bosco desarrolló su obra educativa para los jóvenes con más dificultades. «En Valdocco aprendí quiénes sois porque conocí quién era Don Bosco», señaló.
Con fotografías y recuerdos de sus viajes como periodista por América Latina, África y Asia, fue mostrando cómo aquel proyecto sigue presente en el trabajo de los salesianos. Habló de sus encuentros con misioneros que acompañan a niños de la calle y a jóvenes afectados por la pobreza o la trata, y destacó su valentía. Desde esas experiencias, subrayó la capacidad de la educación para cambiar vidas y abrir oportunidades, y habló de los milagros que siguen produciéndose cada día a través de ella.
Durante el acto se entregó un obsequio a Pablo Moro Jorge, antiguo alumno de Diseño Gráfico y ganador del concurso del logotipo del aniversario. Una actuación de un grupo del Conservatorio Profesional de Danza Fortea cerró la celebración.
Una casa al servicio de los jóvenes
Los salesianos habían llegado a Madrid a finales de 1899. En 1901 se instalaron en Atocha y comenzaron una obra educativa dirigida a los chicos de Lavapiés, Embajadores y los barrios cercanos. Las casas y huertas que fueron adquiriendo dieron paso al colegio y a la Escuela de Artes y Oficios.
Hoy la obra salesiana de Atocha reúne un colegio, referente en Formación Profesional, un Centro Juvenil muy activo, la parroquia de María Auxiliadora y distintos grupos de la Familia Salesiana. Una presencia educativa y pastoral que sigue al servicio de los jóvenes y de las familias. El colegio ofrece enseñanzas desde Educación Infantil hasta Bachillerato, junto a una amplia propuesta de Formación Profesional de grado básico, medio y superior. Su relación con las empresas y la orientación personal y profesional ayudan a los jóvenes a preparar su futuro y a incorporarse al mundo laboral. Desde los distintos ambientes de la obra salesiana, Atocha mantiene el compromiso de educar y acompañar, con especial atención a quienes más lo necesitan. Ese es también el sentido de celebrar estos 125 años y seguir educando con alma.











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