Para ello, los estudiantes han creado un pequeño jardín inteligente en el centro educativo, en el que elementos bioinspirados como flores y setas, diseñados mediante impresión 3D, albergan tanto los sensores como el sistema de iluminación. En función de los datos recogidos, estos elementos cambian de color, mostrando de manera directa la calidad del entorno.
Además, el alumnado ha trabajado con datos reales de estaciones medioambientales de Avilés, lo que les ha permitido comprobar cómo la contaminación varía a lo largo de la semana y reflexionar sobre la influencia del tráfico, la actividad urbana y el consumo energético en la calidad del aire.
El proyecto destaca no solo por su componente tecnológico, sino también por su capacidad para acercar la ciencia a la ciudadanía, haciendo visible lo invisible y fomentando la conciencia ambiental.
Actualmente, el equipo se encuentra en la fase semifinal del certamen, donde deberá presentar su proyecto mediante un vídeo ante el jurado, incorporando mejoras relacionadas con la metodología de investigación y la comunicación del impacto.
“Speaking Nature” demuestra cómo la tecnología, el arte y los datos pueden trabajar juntos para comprender mejor nuestro entorno y avanzar hacia modelos más sostenibles y responsables.











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