En las “Buenas noches” dirigidas a los miembros de los Consejos Generales de Salesianos y Salesianas, reunidos el 22 de julio en la Sede Central Salesiana, el Rector Mayor, Fabio Attard, propuso una profunda reflexión sobre el significado de seguir a Cristo en la vida consagrada hoy.
Jesús y Pedro
Tomando como punto de partida el diálogo evangélico entre Jesús y Pedro –cuando el apóstol, después de haber proclamado la condición mesiánica de Cristo, lo reprende por haber anunciado su propia pasión, recibiendo como respuesta la invitación a “renunciar a sí mismo, tomar la cruz y seguirlo”– don Attard invitó a todos a preguntarse qué significa concretamente vivir hoy este seguimiento.
Con palabras de Francisco
El Rector Mayor recordó la enseñanza del papa Francisco sobre la conversión pastoral, subrayando que esta no puede existir sin una previa conversión personal: no se trata principalmente de cambiar métodos, sino de convertir el corazón del pastor. De aquí nace el desafío, constatado también en los informes de las visitas inspectoriales, de comunidades en las que la vida corre el riesgo de convertirse en “un conjunto de individualismos”, con una falta de alegría de estar entre los jóvenes, de escucharlos y acompañarlos en el patio.
Libertad interior
El Rector Mayor invitó a reconocer las tantas dependencias que amenazan la libertad interior –no solo las digitales, sino también las amistades tóxicas y las relaciones que no liberan– subrayando que es inútil preocuparse por los jóvenes si antes de todo no se está comprometido en una verdadera conversión personal, con el Señor en el centro, renunciando a la autorreferencialidad. Además advirtió contra una “mundanidad pastoral”, que transforma el servicio pastoral en una búsqueda de gratificación y reconocimiento personal.
En los sueños de Don Bosco
Recordando el sueño de la pérgola de rosas, escrito por Don Bosco ya en 1847 –al segundo año de presencia en Valdocco– el Rector Mayor recordó cómo el fundador había comprendido desde el principio que la vida consagrada por el bien de los jóvenes comporta la dimensión de la cruz: “Se trata de cruz, no de un paseo. Es el camino hacia el Calvario”. Si esta dimensión se olvida o no se asume, añadió, se corre el riesgo de causar daño a los jóvenes, a la misión de la Congregación y del Instituto.
Buenos presagios para la Congregación
Don Attard concluyó recordando la promesa de Don Bosco de un futuro extraordinario para la Congregación, a una sola condición: la fidelidad a las Constituciones, es decir, al Evangelio tal como ha sido transmitido y expresado en las Constituciones. Invitó a tener el valor de llevar la cruz con libertad y autenticidad, “porque los jóvenes nos están esperando, y el futuro existe: nos corresponde a nosotros asegurar que exista”.











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