Samuel Segura, el vicario inspectorial, llegó con una actitud muy clara: acercarse a la vida de la casa y empaparse de lo que en Salesianos Valladolid se vive cada día. Compartió tiempo con educadores y educadoras, con los distintos equipos, y se interesó por los proyectos que se están impulsando, poniendo en el centro a las personas y la realidad del barrio.
Durante la jornada hubo espacio para hablar con calma, para poner en común lo que ilusiona, lo que preocupa y lo que todavía se sueña. También fue una oportunidad para encontrarse con las diversas realidades de la ciudad, poniendo rostro a tantas historias que dan sentido a la misión, muy en la línea del estilo educativo de Don Bosco: cercanía, presencia y confianza en cada persona.
En un ambiente sencillo, familiar y acogedor, la visita dejó ánimo, impulso y ganas de seguir construyendo juntos y juntas. Entre las palabras compartidas, quedó resonando una idea que resume bien el espíritu del encuentro: “sigamos poniendo gotitas de agua dulce en un mar de agua salada”.
Un mensaje sencillo, pero lleno de sentido, que invita a seguir haciendo el bien en lo cotidiano, con constancia, compromiso y esperanza.











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