En este contexto, la ONG Misiones Salesianas señala la importancia de mantener el acompañamiento a las comunidades más vulnerables. Los misioneros salesianos permanecen en el país y continúan su labor educativa y social en sus presencias de Bamako, Sikasso y Touba, donde ofrecen espacios seguros, formación profesional y apoyo a niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
“A día de hoy hay cierta normalidad en las actividades cotidianas”, explica desde Bamako, Genel Joseph, cooperante de Misiones Salesianas en la capital maliense, «aunque algunos tramos de calles siguen cortados para proteger edificios públicos». “Aquí en Bamako tuvo lugar el ataque, pero no hay ocupación de territorio o localidades”, señala. Su testimonio refleja una realidad compleja: preocupación, prudencia y, al mismo tiempo, tratar de continuar con la vida diaria.
La presencia salesiana en Malí se sostiene especialmente desde la educación. En Bamako, el Centro de Formación Profesional Père Michel forma parte de un convenio financiado por AECID que contribuye a la inserción sociolaboral de jóvenes mediante una formación profesional de calidad, con especial atención a la construcción de paz, la igualdad de oportunidades y el acceso al empleo.
En Touba, los misioneros han impulsado aulas de alfabetización, talleres de capacitación, una escuela secundaria, un internado y espacios deportivos para jóvenes procedentes de aldeas rurales. La Escuela Secundaria San Juan Bosco atiende a más de 400 estudiantes de 17 poblados, muchos de ellos en situación de exclusión social.
“Mantener una escuela abierta, un taller en marcha o un patio lleno de jóvenes es también una forma de construir paz”, señala Luis Manuel Moral, director de Misiones Salesianas. “En Malí, los misioneros salesianos permanecen al lado de la población porque la educación es clave para construir futuro”, añade Moral.











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