Jorge y Laura, junto a sus hijos Luca y Eider, están preparando las mochilas. Julio es mes de campamentos salesianos y esta familia continúa “sumando” en Somalo donde, verano tras verano, coordinan, acompañan y comparten tiempo con animadores y jóvenes del Itinerario.
Este joven matrimonio comenzó su andadura en Salesianos Barakaldo. Allí estudió Laura desde Infantil: involucrada en el colegio, deporte escolar y Centro Juvenil al que entró con 10 años y en el que todavía sigue, tras recorrer todas las etapas antes de ser animadora durante 12 años. Allí se conocieron. Jorge llegó a Salesianos procedente de su etapa escolar en los Paules: “Llegué de la mano de mis amigos que estaban allí y hablaban maravillas del ambiente. Después de probar a participar de grupos y actividades, sentí que ese era mi sitio y que allí me sentía como en casa. Tan feliz me hacía que cada vez me integré más dentro de este ambiente, participando también como voluntario, primero entrenando en fútbol a niños y más tarde como animador en el centro juvenil”. La decisión de ser animador cambió la vida de Jorge: “El CJ me ayudó a formarme como persona, a comprender y vivir el mensaje de Jesús y, de paso, conocer a Laura”.
Juntos, más lejos
Juntos, en el ambiente natural de Laura, maduraron su compromiso y decidieron compartir su vida en matrimonio y formar una familia. En 2017 Laura comenzó a coordinar campamentos en Somalo; en 2018, se unió a esta tarea Jorge, con Luca “(ya en el seno de mamá). En 2021 llegó a nuestra vida Eider y desde 2022 continuamos nuestra colaboración en Somalo con un compromiso de voluntariado y vocación familiar”.
Y juntos dedican su vida a trabajos totalmente vocacionados y comprometidos con los más jóvenes. Laura trabaja en la Federación Boskotaldea que agrupa los Centros Juveniles salesianos de la zona norte de la Inspectoría “Santiago el Mayor”. Jorge trabaja en un Hogar amigoniano acompañando a menores en situación de riesgo. Sus valores cristianos les han ayudado a discernir una opción vocacional, por un lado, de familia, y, por otro, de compromiso vocacional que se desarrolla a través del laboral: “Las opciones de vida que hemos ido eligiendo han tenido muy presente nuestra inquietud social y nuestras ganas de ayudar a los que lo necesitan”.
Laura y Jorge son jóvenes, cristianos, padres de familia, educadores… ¿Cómo se vive eso? “Para nosotros se traduce en acciones sencillas. Como padres, consiste en hablar en casa de quién era Jesús y qué cosas hacía… De conocer a María Auxiliadora y Don Bosco. Enseñarles a ser buenas personas, a estar preparados para ayudar a los demás, a contribuir tanto en casa como en otros ambientes en las tareas que hagan falta. A nivel personal, esto nos exige una reflexión constante, un seguir replanteándonos y reflexionando nuestras acciones con los hijos y con los demás, a escuchar lo que quiere Dios para nosotros. Nos requiere valientes y con la energía y fuerza necesaria para transformar nuestro alrededor con pequeñas acciones y mensajes”.











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