La Comisión Ibérica de Formación- España (CIbF) presentó para este año 2026 una nueva edición de la SATEP destinada a hermanos salesianos de 65 años o más que quisieron pasar unos días de formación y de descanso junto al mar en la preciosa localidad de Chipiona (Cádiz).
“VIVIR LA VIDA CONSAGRADA EN PLENITUD: CUERPO, ESPÍRITU Y COMUNIDAD EN EL ENVEJECIMIENTO SALESIANO”
Del lunes 20 al sábado 25 de julio tuvo lugar en la Casa de espiritualidad Nuestra Señora de Regla este encuentro bajo la temática “Vivir la vida consagrada en plenitud: cuerpo, espíritu y comunidad en el envejecimiento salesiano”.
Una veintena de salesianos, acompañados por Miguel Ángel Millán, experimentado gerontólogo, Trabajador Social, teólogo y psicólogo social, compartieron un espacio formativo y experiencial para comprender, cuidar y armonizar las dimensiones de la persona en el envejecimiento, fortaleciendo el sentido vocacional, el buen trato comunitario y la sabiduría acumulada como don para la misión y la Iglesia.
Los participantes pudieron comprender los cambios físicos, emocionales y cognitivos propios del envejecimiento y su impacto en la vida consagrada, reconocer la riqueza espiritual y la sabiduría de vida acumulada, integrándolas como fuente de sentido y misión o desarrollar actitudes y prácticas de buen trato, cuidado mutuo y comunicación saludable en la comunidad. También estos días de encuentro permitieron explorar cómo vivir la fraternidad salesiana desde las limitaciones, la vulnerabilidad y la interdependencia, además de fortalecer la vida interior y la unión con Dios como eje vertebrador de esta etapa y cultivar herramientas de resiliencia, autocompasión y autocuidado integral.
La metodología combinó teoría y práctica, facilitando tanto la fundamentación de las habilidades propuestas como su aplicación efectiva. Algunos de los temas tratados fueron:
– Comprender el envejecimiento: lo que cambia y lo que permanece
– Cuidado personal y buen trato en la vida comunitaria
– La comunidad como lugar de sanación y conflicto.
– Cuidar al que cuida dentro de la comunidad.
– La dimensión espiritual en el atardecer de la vida
– Sabiduría espiritual: agradecer, integrar, entregar.
– Afrontar las limitaciones y pérdidas con esperanza
– Adaptación a la pérdida de roles, capacidades y espacios.
– Resiliencia espiritual y emocional.
«Si además se tiene en cuenta el lugar, la casa y el ambiente de fraternidad entre los hermanos, podemos decir que hemos vivido una experiencia muy rica y positiva en todos los sentidos. Ha merecido la pena participar», añadían los asistentes para poner el broche a una formación que año tras año se convierte en una cita de referencia en el calendario del Verano Salesiano.











0 comentarios