
Joana Monzó
Hace tres años descubrí los yogures de La Fageda. En el supermercado donde compro habitualmente solo los traen naturales y griegos, antes vendían flanes de vainilla pero los quitaron. Una pena. Llegué hasta ellos no por su marketing sino por Linkedin. Me interesan las empresas sociales, creo que es posible mejorar el mundo a través de modelos de negocio que antepongan a las personas al máximo beneficio. Y me topé con La Fageda y la historia de su fundador, Cristóbal Colón. Un psicólogo que trabajaba en lo que antes se llamaban manicomios. Centros donde confinaban a personas con diferentes patologías mentales, dejándolas al margen de la sociedad, despojadas de toda dignidad. Colón estaba convencido de que el trabajo es una herramienta de rehabilitación que da sentido y dignidad a las personas. Junto a su mujer, Carmen Jordá, creó la cooperativa de la Fageda, para dar trabajo a personas con discapacidad intelectual o problemas de salud mental, muchas de ellas estaban internadas en el hospital psiquiátrico de Salt.
Esta cooperativa evolucionó hasta convertirse en un gran proyecto social que promueve la integración social de personas en riesgo de exclusión social mediante un trabajo real y digno. Su actividad más conocida es la fabricación de yogures.
Hace poco visité esta fábrica de yogures en La Fageda d’en Jordà, en el corazón de La Garrotxa (Girona). Es muy interesante conocer las instalaciones, su espectacular entorno, ver cómo se trabaja, observar a las vacas lecheras en los establos con música clásica barroca de fondo y cómo funciona su sistema de autoordeño, (yo que soy muy de ciudad esto me fascina). Pero, además, esta visita te da la oportunidad de acercarte al proyecto, a través de los testimonios de quienes allí trabajan (operarios, terapeutas, formadores).
Su fundador tenía claro que todas las personas valemos para algo, con nuestras limitaciones, solo hace falta tener la oportunidad de que nos dejen demostrarlo. Esto me recordó a Don Bosco, y su ¿sabes silbar? También él creyó en los jóvenes olvidados, descartados y trabajó para que encontraran su lugar en la sociedad.
Cristóbal Colón falleció hace poco. Mientras al final del recorrido de la visita a La Fageda te invitan a degustar un yogur y mermelada, su viuda, a través de un vídeo, explica el sentido de este proyecto y anima a que cada cual encuentre su propia Fageda.
Por cierto, los yogures están muy buenos, aunque para la foto he elegido un flan.














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