Cada año un grupo de trabajadores de casas salesianas de Salesianos Santiango el Mayor tienen la oportunidad de conocer “los lugares de Don Bosco” y volver a los orígenes acompañados por Luis Rosón, salesiano gran conocedor de la historia y quien les guía cada día por la propuesta. En esta ocasión el grupo lo formaban 38 participantes, junto con el salesiano acompañante, Ángel Ibánez.
Bajo diversos lemas, cada día, el grupo va reconociendo e identificando al santo fundador: Don Bosco, nuestro modelo; Familia, valores e infancia; Amistad y discernimiento vocacional; Don Bosco, sacerdote-educador; Espiritualidad y oración; María, madre y maestra de Santidad.
Y siguiendo este esquema han ido conociendo los lugares de Don Bosco: donde nació, la casa familiar, el lugar donde estudiaba, Valdocco, la iglesia de San Francisco de Sales, el Colle Don Bosco, La casa de Domingo Savio, Castelnuovo, Chieri, Murialdo, el café Pianta, las calles de Turín, San Francisco de Asís, la Basílica de la Consolata, el Cottolengo, la capilla Pinardi, la tipografía de Don Bosco, el oratorio, la Basílica de María Auxiliadora…
“El viaje es un regalo. Poder estar en Valdocco siempre lo es, pero recorrer y conocer los lugares donde empezó este gran sueño de Don Bosco que sigue tan vivo y actual en los cinco continentes es algo que es difícil describir. Todo contribuye a vivirlo en un gran ambiente, empezando por el clima salesiano que nos une y nos envuelve, con la convivencia con profesores y miembros del PAS de otras obras salesianas de la inspectoría, y con charlas, visitas y explicaciones que te acercan al Don Bosco más humano, y que da la perspectiva de todo lo sobrehumano que consiguió. Es una experiencia no solo recomendable, sino yo diría que obligatoria para poder entender y vivir con autenticidad el carisma salesiano” explica Alberto López, portavoz de Misiones Salesianas.
“Me enseña un camino que creo puedo seguir”
Para todos los participantes ha resultado una experiencia muy positiva, una oportunidad por la que estar agradecidos. Les ha permitido poner en su contexto todo lo que ya sabían de Don Bosco, ordenar personas, fechas y lugares.
“Además, explica Aitor Domench, jefe de estudios de ESO y Bachillerato en Salesianos Pamplona, me ha permitido conocer a personas entregadas a su labor en Turín y el trabajo de otros educadores en colegios de la Inspectoría”.
Conocer el “lado humano de Don Bosco” ha sido una enseñanza para Aitor: “Viéndolo como santo lo veo inalcanzable, pero, entendiendo su faceta más humana, me enseña un camino que creo que puedo seguir. Entender que todo educa y sentir la importancia del sistema preventivo me ayuda en mi día a día”.
Un regalo que nos enseña
Javier Serrano, jefe del departamento de electricidad de Salesianos Pamplona, vuelve a repetir lo que comentaba Alberto: “Este viaje es un regalo, propiamente dicho. Cuando parte de tu vida transcurre en un entorno salesiano, cuando formas parte de cualquier grupo de la familia salesiana, San Juan Bosco se convierte en un referente. Una figura que, desde un sencillo cobertizo, comenzó todo un movimiento que, a día de hoy, se ha extendido por todo el planeta y cuya esencia no ha cambiado a lo largo de sus casi 200 años de existencia”.
Pero el regalo no está en eso, para Javier (como también apuntaban Aitor y Alberto): “lo que más destacaría es la oportunidad de descubrir los aspectos más «humanos» de Giovanni Bosco. Cómo, y aunque parecía tener un objetivo o «misión» claro desde muy temprana edad, fue superando dificultades confiándose siempre al sentido de la providencia y apoyándose en personas de su mayor confianza, comenzando por su madre Mamá Margarita. No lo tuvo nada fácil, pero, aún en los momentos de duda, supo seguir adelante a pesar de los obstáculos del camino”.
La granja Moglia y la escalera del café Pianta
A la pregunta ¿un lugar o un momento de la vida de Don Bosco que más te ha llamado la atención? Javier y Alberto explican
Siempre me llamó la atención leer que Don Bosco tenía genio, carácter y hasta cierto punto un mal pronto… pero ahora, conociendo cómo se fue forjando ese carácter, marcado por las duras condiciones familiares, la pobreza, el clima en el Piamonte, te das cuenta de que hasta lo supo transformar en virtud, y que nunca fue un llanero solitario, sino que siempre se rodeó de gente por la que se dejó aconsejar, que supo negociar con los políticos, que nunca mintió aunque no siempre dijera toda la verdad… y que también tuvo sus momentos difíciles, de soledad…
Me quedo con un momento que marcó su vida, y es cuando su madre, Mamá Margarita, lo envió a la granja Moglia. Él era un niño que quería estudiar, la relación con su hermanastro Antonio no era buena y ni la decisión de Mamá Margarita tuvo que ser fácil ni la separación tampoco para Don Bosco. Pero allí forjó su carácter, su fe, su decisión de estudiar y siempre mantuvo una relación de amistad y agradecimiento con la familia Moglia.
Hay muchos lugares que llaman la atención en este recorrido pero si tendría que destacar alguno este sería el zaguán, bajo la escalera, del café Pianta, donde Giovanni Bosco (que aún no era sacerdote) pasó un año mientras cursaba sus estudios en Chieri.
Un lugar que él mismo no lo describe tan terrible en sus «Memorias del oratorio», pero del que fue «rescatado» por sus «benefactores», porque las condiciones de vida allí estaban muy lejos de ser dignas, para cualquiera.
Me llamó la atención el sitio, pero sin duda la fortaleza mostrada por el joven Giovanni mientras estuvo allí, manteniendo un espíritu alegre.











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