Pepe González, un corazón lleno de corazones

28 abril 2026

Javi Guil

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El centro cívico del barrio Las Palmeras de Córdoba acogía, el pasado 23 de abril, la presentación del libro: “Pepe, el cura de los Primeros”. Un emotivo acto donde cerca de 200 personas mostraron y compartieron la fecundidad de la vida religiosa y sacerdotal del salesiano Pepe González.

El jueves 23 de abril se celebró el Día del Libro con la presentación del libro «Pepe, el cura de Los Primeros» en la ciudad de Córdoba. Concretamente donde surgió ese concepto de los primeros, en las barriadas populares cordobesa de Las Palmeras, Moreras y Polígono del Guadalquivir. El libro ya ha sido presentado anteriormente en Sevilla, Granada y Jaén.

“En el primero de esos barrios cordobeses, en Las Palmeras, nos reunimos en torno a Pepe González, Salesiano de Don Bosco, dos centenares de personas que quisimos mostrar la fecundidad de la vida religiosa y sacerdotal de Pepe”.

Capitaneados por el editor del libro, José Ramón Alcalá, un salesiano cooperador que nació siendo vecino de Pepe mientras se preparaba para ser ordenado sacerdote en Granada, fueron desgrananado en vida muchas de las facetas que llenan el corazón de Pepe, que huele a oveja, como le gustaba decir al papa Francisco.

Protagonistas, Los Primeros

En el Centro Cívico de Las Palmeras, se unieron chavales que hace 30 años eran adolescentes en los campos de voluntariado y en los primeros campamentos de Los Primeros: Sole, Vioque, Bululu, Banderas y tanto otros. Se unieron equipos de voluntarios que en los barrios cordobeses dieron su tiempo como los «maestros de verano» formando comunidades de inserción, también se unieron distintos equipos de animadores de los campamentos de Los Primeros en sus más de treinta ediciones, y compartieron tribuna con Pepe, los últimos primeros, Ayoub y Hamza.

El acto de presentación del fue un alegato al corazón de las personas para amar, aceptar, compartir, confiar, perdonar, corregir y orientar a los jóvenes más necesitados porque son los primeros para Dios y para Don Bosco. Porque no basta con amarlos: es necesario que se sepan amados.

Personas de Priego, Ronda, Granada, Córdoba, Sevilla, Tenerife, Úbeda fueron testigos de las lágrimas, las risas y el orgullo de ver a tantos jóvenes rodeando a Pepe. A él lo sienten y reconocen como un padre.

La Fundación Don Bosco hizo posible este momento de agradecimiento a una vida llena de nombres y experiencias.

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