El servicio como protagonismo
Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Llega a Simón Pedro; éste le dice: «Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?» Jesús le respondió: «Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde». Le dice Pedro: «No me lavarás los pies jamás». Jesús le respondió: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo». Le dice Simón Pedro: «Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza». Jesús le dice: «El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos». Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: «No estáis limpios todos». Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.
De Ramos a Pascuas
La Pascua Salesiana
Para los salesianos la Pascua es la gran respuesta de Dios a la búsqueda de esa esperanza que no defrauda. Estos días se celebra el misterio central de la fe católica: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. En la Resurrección de Cristo se encuentra la certeza de que el futuro no está marcado por el miedo, sino por la confianza en el amor que Dios nos tiene.
Bajo el lema Un amor que hace historia el Movimiento Juvenil Salesiano, se propone celebrar la Pascua 2026 poniendo en el centro al Señor Jesús.
No es un lema bonito sin más. Es una certeza profunda de nuestra fe. En Jesús descubrimos un amor vivido “hasta el extremo” (Jn 13,1), un amor que no se guarda nada, que no huye del dolor ni del sufrimiento, que se entrega en la cruz y que, precisamente por eso, es capaz de destruir la muerte con la fuerza de la Vida. Ese Amor ha atravesado la historia de la humanidad y sigue hoy ofreciendo Esperanza a nuestro mundo.
“Que la celebración del Triduo Pascual, sea una oportunidad privilegiada para profundizar en el encuentro con el Dios de Jesús” y sea una llamada a la paz, tal y como recordaba el papa León XIV en su homilía del Domingo de Ramos: Y sobre todo escuchamos el gemido de dolor de todos los que están oprimidos por la violencia y de todas las víctimas de la guerra. Cristo, Rey de la paz, sigue gritando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tened piedad! ¡Dejad las armas, recordad que sois hermanos!











0 comentarios