El 13 de mayo se ha firmado el convenio por el que la parroquia Nuestra Señora de Montserrat en Zaragoza camina a ser un espacio seguro en contra de la violencia a las mujeres. Este acuerdo, rubricado por la alcaldesa de la ciudad, Natalia Chueca y el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano tiene como objetivo implicar a las parroquias en la prevención y detección de situaciones de violencia hacia las mujeres, así como en la atención y acompañamiento de posibles víctimas. De este modo, la parroquia se convierte en un lugar de referencia cercano, accesible y comprometido, donde poder acudir en busca de ayuda, orientación y apoyo.
Cabe destacar que la parroquia Ntra. Sra. de Montserrat lleva más de 50 años prestando ayuda al barrio en distintos ámbitos sociales, entre ellos la atención a personas en situación de vulnerabilidad. Este nuevo paso refuerza una trayectoria consolidada de servicio, cercanía y compromiso.
Un compromiso de toda la comunidad
Con esta adhesión, la parroquia Ntra. Sra. de Montserrat refuerza su papel como espacio de acogida y protección, alineándose con una red de entidades que trabajan por la erradicación de la violencia hacia las mujeres.
Además, se va a poner en marcha un curso formativo abierto a todas las personas interesadas en colaborar de manera voluntaria en este proyecto. Aquellas personas que deseen participar o recibir más información pueden ponerse en contacto directamente con la parroquia.
Señales de alerta: cómo detectar posibles situaciones de violencia
Uno de los pilares fundamentales de este proyecto es la sensibilización y la formación para la detección precoz. Entre las señales que pueden indicar una situación de violencia se encuentran:
Signos físicos: Lesiones frecuentes o inexplicables (moratones, cortes, quemaduras).Explicaciones poco coherentes sobre el origen de las heridas.Cambios en la forma de vestir para ocultar posibles marcas.
Signos conductuales:Aislamiento social o alejamiento de familiares y amistades. Control excesivo por parte de la pareja (llamadas constantes, supervisión). Cambios bruscos en hábitos o rutinas. Miedo a tomar decisiones o a expresar opiniones.
Signos emocionales: Baja autoestima o sentimientos de culpa. Ansiedad, tristeza o depresión. Nerviosismo constante o estado de alerta. Dependencia emocional hacia la pareja.
Señales específicas en adolescentes: Cambios repentinos en el comportamiento o rendimiento académico. Relaciones de pareja basadas en el control o los celos. Uso del móvil marcado por la vigilancia constante de la pareja. Aislamiento del grupo de amistades. Justificación de actitudes posesivas o agresivas como “muestras de amor”.
Este convenio supone, además, una llamada a toda la comunidad educativa y pastoral para implicarse activamente en la construcción de entornos seguros, donde la dignidad, el respeto y el cuidado de las personas sean siempre una prioridad.











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