La ceremonia se celebró en el Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca, en el marco de la primera edición de estos galardones, promovidos por el Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE) de la Conferencia Episcopal Española.
El acto estuvo marcado por el recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo). La organización modificó el programa previsto e incorporó una Eucaristía por los fallecidos y sus familias, además de un minuto de silencio durante la entrega de premios.
Una Eucaristía por las víctimas del accidente ferroviario
La jornada comenzó con una Eucaristía en la Clerecía de la Universidad Pontificia de Salamanca, presidida por Alfonso Carrasco Rouco, obispo de Lugo y presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura.
La celebración, abierta a toda la ciudad, estuvo dedicada al eterno descanso de las víctimas del accidente ferroviario de Urda y al consuelo de sus familiares.
Durante la homilía, el obispo relacionó la oración por las víctimas con la misión educativa de la Iglesia y recordó que educar significa reconocer a la otra persona, compartir con ella y acompañarla en su crecimiento.
«Al final, educar es mirar a la otra persona y poner en común», afirmó Carrasco Rouco, quien también señaló que «la educación está destinada a la vida».
Como muestra de respeto a las víctimas, el Consejo General de la Iglesia en la Educación decidió guardar un minuto de silencio durante la ceremonia y suspender el vino español con el que estaba previsto concluir el encuentro.
Santiago Elorriaga destaca la entrega de los educadores salesianos
Durante la ceremonia, Santiago Elorriaga recogió el Premio Stella concedido a la Congregación Salesiana por su trayectoria en la Formación Profesional y, especialmente, por su trabajo con los jóvenes que cursan FP de Grado Básico.
El salesiano, que ha vivido de cerca el proceso de implantación de esta etapa educativa en los centros salesianos, destacó durante su intervención «la generosidad y entrega del profesorado y educadores de los centros que cuentan con esta etapa de la formación».
Elorriaga recordó que la FP de Grado Básico atiende a jóvenes que llegan con dificultades en su trayectoria formativa y encuentran en estos estudios una oportunidad para continuar aprendiendo.
«Además de aprender un oficio, aprenden cómo estar, aprenden a aceptar las normas y comienzan a creer en ellos mismos», afirmó.
En sus palabras tuvo también un recuerdo para Don Bosco y la finalidad de la educación salesiana: «Desde los centros salesianos, nuestros educadores les proponen ser, como decía Don Bosco, honrados ciudadanos y buenos cristianos».
A la gala acudió una representación de la inspectoría salesiana entre los que se encontraban Óscar Bartolomé, ecónomo inspectorial; Pilar Ponce, miembro del patronato de BoscoSocial y educadores y salesianos de las obras de Salamanca.
En España, los Salesianos cuentan con 56 centros de Formación Profesional, 17.985 alumnos y 2.042 educadores. En la FP de Grado Básico disponen de 214 aulas en las que estudian 2.562 jóvenes.
Esta oferta educativa permite a muchos alumnos continuar sus estudios, adquirir competencias profesionales y prepararse para acceder al mundo laboral, con el acompañamiento de educadores que atienden también a su desarrollo personal.
Los Premios Stella reconocen la misión educativa de la Iglesia
Los Premios Stella nacen con el objetivo de reconocer a personas, instituciones y proyectos que representan de manera significativa la misión educativa de la Iglesia.
Los galardones buscan dar a conocer experiencias que puedan inspirar a otras comunidades educativas, sin establecer clasificaciones ni competir entre iniciativas.
En esta primera edición han sido reconocidos, entre otros, el filósofo Francesc Torralba, el seleccionador nacional de fútbol Luis de la Fuente, el dibujante y educador Fano y el Colegio Nuestra Señora de los Infantes de Toledo.
El premio especial ha distinguido el V Centenario de la Escuela de Salamanca, por su aportación histórica al pensamiento y a la defensa de la dignidad humana.
Un reconocimiento al trabajo diario en las aulas y talleres
La concesión del Premio Stella a la Congregación Salesiana se había anunciado el pasado 30 de septiembre. Entonces, José Carlos Sobejano, inspector de Salesianos Santiago el Mayor, expresó el agradecimiento de la Congregación por una distinción que reconoce el trabajo de los educadores.
«Es una alegría recibir este reconocimiento, que agradecemos, porque pone en valor el trabajo de tantos salesianos y educadores en la Formación Profesional, tan vinculada a nuestra historia y a nuestra misión. Este premio nos anima a seguir trabajando y a mirar al futuro junto a los jóvenes», señaló.
La Formación Profesional forma parte de la propuesta educativa salesiana desde los tiempos de Don Bosco. En los centros salesianos, el aprendizaje de una profesión se combina con la atención personal y el acompañamiento de cada alumno.
Las palabras de Santiago Elorriaga durante la ceremonia pusieron el acento en el trabajo del profesorado y en los jóvenes que encuentran en la FP de Grado Básico una oportunidad para continuar sus estudios, desarrollar sus capacidades y comenzar a creer en sí mismos.












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