Desde la Inspectoría Salesiana María Auxiliadora se comunica que, en la tarde del 1 de agosto, en Cartagena, fallecía el querido hermano salesiano coadjutor don Víctor Cortés Martínez. Tenía 74 años de edad y había cumplido los 56 de salesiano.
El velatorio tendrá lugar en la capilla de María Auxiliadora (Salesianos Cartagena), mañana día 2 de agosto a partir de las 11h. La misa funeral será mañana sábado en la Parroquia María Auxiliadora de Cartagena (Av. San Juan Bosco, 33. Los Dolores), a las 17h.
Víctor nació en Iruecha (Soria), el 26 de enero de 1951. Realizó el aspirantado en Ibi, Cabezo de Torres, El Campello y Sádaba (1962-67). Posteriormente, hizo el noviciado en Godelleta y allí profesó el 16 de agosto de 1968. Cursó Filosofía y Magisterio en Godelleta y Sentmenat. La experiencia del tirocinio la vivió en las Casas de Valencia Sagunto (1971-72) y Burriana (1972-74). La profesión perpetua la hizo en La Almunia, el 20 de julio de 1974. Su labor pastoral como salesiano coadjutor la desarrolló en Burriana (1974-79), Cuenca (1979-80), y en dos grandes etapas en La Almunia de Doña Godina (1980-2002) y Cartagena (2002-25).
Víctor era un salesiano coadjutor muy entregado a los jóvenes, cercano en el patio y en la clase. Era Maestro de EGB y Licenciado en Pedagogía, profesor de letras e historia; muy creativo en maquetación y diseño, y buen músico. Servicial y generoso, siempre dispuesto a echar una mano y a colaborar en los múltiples proyectos pastorales de las Casas donde estuvo. Víctor valoraba mucho la Comunidad y generaba a todas horas buen ambiente gracias a su peculiar humor.
Descanse en paz.











D. E. P. Querido profesor.
Adiós Amigo Víctor, Salesiano Coadjutor Promocionado y Artista.
Siempre recordaremos los años convividos en Burriana y Comunidad única.
Que D. Bosco y María Auxiliadora te apadrinen. Descansa en Paz.
Un Abrazo.
Ni sé la de veces que quise contactar contigo todos estos años. Como me arrepiento de no haberlo hecho. Tuve la inmensa fortuna de que fueras mi profesor en los Salesianos de La Almunia de Dña Godina. Ya nunca te podré decir lo agradecido que me siento y lo que te debo. Formas parte de mi persona y por ende de lo que mi familia es hoy. No conocí a nadie que tuviera una forma más práctica y elocuente de enseñar. Hoy a mis 59, reconozco que entre los 14 y los 19 no era un chaval fácil, pero aquel internado y tu en particular no solo me enseñasteis un oficio sino que me proporcionasteis una educación y unos valores de los que después y hasta el día de hoy me siento orgulloso. No te lo dije en vida, pero en mi corazón, en las historias que yo cuento a mis hijas siempre te tuve presente, y hoy almorzando con mi familia, contándoles mis aventuras de adolescente, hablé de ti, y pensé, llámale de una vez y dile lo que agradeces lo que hizo por ti… Y cuando me pongo a busca en internet para localizarte, me encuentro esto… Descansa en paz amigo, maestro. Hoy rezaré por ti, dándole gracias a Dios por haberme puesto en tu camino.