Del 12 al 14 de marzo, la casa de las Salesianas “El Pilar” en Sanlúcar la Mayor se convirtió en un espacio de recogimiento, reflexión y encuentro para los educadores. Bajo la organización de Escuelas, estos Ejercicios Espirituales han ofrecido una pausa necesaria en el ritmo escolar para fortalecer la identidad cristiana y salesiana de quienes acompañan día a día a los jóvenes en las aulas enmarcándose en el tiempo de Cuaresma.
Un itinerario de perdón y renovación
En esta ocasión, la temática central ha girado en torno a “La misericordia y el perdón”. Durante las tres jornadas, los participantes han podido profundizar en estos pilares fundamentales del Evangelio, buscando no solo la reflexión teórica, sino también su aplicación práctica en la labor educativa y en la vida personal. El encargado de guiar las meditaciones y momentos de oración ha sido el predicador salesiano José Carmelo Pulido, quien acompañó al grupo en este itinerario de renovación espiritual.
«Estos días de silencio y oración han servido para «cargar pilas» y regresar a los colegios con una mirada renovada, recordando que la educación es, ante todo, una cuestión del corazón marcada por la misericordia», explicaban.
El encuentro destacó por su ambiente familiar y la representatividad de las diversas obras salesianas. En total, participaron 21 educadores procedentes de 12 presencias diferentes (11 centros educativos y la propia Inspectoría Salesiana María Auxiliadora desde el área de Escuelas), lo que subraya la importancia de la reflexión y el cuidado de los tiempos litúrgicos, junto al trabajo en red y la misión compartida.
Ejercicios espirituales en el Monasterio del Socorro
Educadores de la Fundación Don Bosco, junto con docentes de Salesianos La Orotava y Salesianos La Cuesta, vivieron unos días muy especiales en sus ejercicios espirituales en el Monasterio del Socorro, en Güímar, una experiencia recibida como un verdadero regalo.
Acompañados por el salesiano Paco Jaldo, que ayudó a profundizar en lo esencial, fueron jornadas para parar, mirar hacia dentro y redescubrir el amor de Dios en sus vidas.
«También han sido días para reconocer la misión que compartimos como una vocación que llena de sentido nuestro día a día, incluso en medio de las dificultades», explicaban.
Unos días de silencio, convivencia y encuentro que renuevan la ilusión y fortalecen la vocación de seguir educando desde el amor.











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