El salesiano Fernando Ría abrió el encuentro con una imagen clara y cercana: detener el tiempo para contemplar el fruto de tantos años de trabajo silencioso. Sus palabras describen bien la trayectoria de Graciliano, hecha de horas de archivo, atención minuciosa a las fuentes documentales y un empeño constante por reconstruir la memoria salesiana. Gracias a ese trabajo, hoy la Familia Salesiana cuenta con una base sólida que sigue dando frutos.
Desde Sevilla, el inspector Fernando Miranda destaca su capacidad para mostrar que la historia no es solo pasado, sino impulso para avanzar. Subraya su constancia y la manera en que despierta interés por el patrimonio histórico en las distintas inspectorías. En la misma línea, Fernando García agradece su dedicación, su esfuerzo por mantener viva la memoria salesiana y su insistencia en asegurar un relevo generacional que garantice continuidad.
También desde las Hijas de María Auxiliadora llega un cercano mensaje. María Rosario Ten valora las muchas horas de trabajo discreto, el rigor y el cuidado con el que Graciliano rescata historias y les devuelve sentido. Más que erudición, señala, su labor es una forma de cuidar una historia compartida.
El reconocimiento va más allá del ámbito nacional. Stanislaw Zimniak, secretario general de ACSSA Internacional, recuerda su participación en el Instituto Histórico Salesiano y su papel decisivo en el crecimiento de ACSSA‑España como una de las secciones más activas. Destaca su capacidad de trabajo, visible en numerosas publicaciones y en su presencia constante en encuentros internacionales, y lo describe como un investigador incansable, comprometido con dar a conocer la obra salesiana con rigor y pasión.
El acto deja una idea clara: la historia salesiana reciente no se entiende sin la aportación de Jesús Graciliano. Su trabajo sigue presente en archivos, investigaciones y en quienes continúan explorando y difundiendo este patrimonio. Un legado que, lejos de cerrarse, sigue abriendo caminos.











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