En el marco del proyecto de construcción de una réplica de la Torre Eiffel por parte del alumnado de Grado Básico de FP de Salesianos Deusto, el grupo ha recibido un mensaje de ánimo y apoyo por parte de Ibai Llanos, creador de contenidos, muy valorado por los jóvenes estudiantes.
La réplica a escala de la Torre Eiffel de tres metros de altura, es un proyecto educativo que combina aprendizaje técnico, trabajo en equipo y valores humanos… que ha contado con esta motivación especial del popular creador de contenidos.
Reconocimiento social y valor educativo
La iniciativa, desarrollada por el alumnado de FP de Grado Básico, demuestra que la Formación Profesional —al igual que ocurrió en su día con la emblemática torre parisina— sigue creciendo en reconocimiento social y valor educativo.
Más que un reto técnico, el proyecto busca mostrar que la Formación Profesional es un espacio donde, además de aprender un oficio, se aprende a convivir, a colaborar y a construir personas en el sentido más amplio.
“El alumnado de Grado Básico necesita creer en sí mismo. Construir la Torre Eiffel es un símbolo, pero lo verdaderamente importante es lo que han levantado juntos: respeto, cooperación y autoestima”, explica Joseba del Valle, tutor del centro Salesianos Deusto. “Al final, en educación hay una verdad muy sencilla: tus alumnos posiblemente se olvidarán de lo que les enseñaste, pero nunca de cómo les trataste. Y proyectos como este nos recuerdan que aprender un oficio también significa aprender a confiar, a trabajar con otros y a sentirse capaz”.
Proyecto interdepartamental
Además, el proyecto cuenta con un componente especialmente valioso: el alumnado de Grado Básico de Formación Profesional está liderando la construcción de la estructura, demostrando iniciativa y capacidad de implicar a otros compañeros. Junto a ellos, destaca también la participación del alumnado de Electromecánica de Grado Medio, cuya aportación técnica está siendo clave para la iluminación del proyecto. Asimismo, han colaborado estudiantes de otras áreas del centro, como Mecanizado, Electricidad, Electrónica y Diseño.
Desde el boceto inicial hasta el montaje final, el alumnado trabaja no solo los aspectos técnicos, sino también competencias clave como la planificación, la organización y la resolución de problemas.
La Torre Eiffel se ha construido en tres tramos, cada uno representando un valor elegido por los propios estudiantes:
“El respeto nos sostiene” – la base de la estructura (Torre Eiffel) “La cooperación nos eleva” – la estructura central “Nuestros sueños son el límite” – la parte superior.
El reto que disparó la motivación del alumnado
Para añadir un impulso extra al grupo, el tutor les propuso un desafío con una recompensa muy especial.
Si lograban completar la torre con éxito, intentaría conseguir que Ibai Llanos les enviara un mensaje de felicitación reconociendo su esfuerzo. La propuesta conectó inmediatamente con el alumnado, ya que muchos de ellos siguen habitualmente al creador de contenido.
El resultado ha sido un aumento notable de la motivación y la implicación del grupo, que ha visto cómo un referente cercano a su generación puede valorar su trabajo y su esfuerzo.
Más allá de la ilusión que genera, el gesto tiene un valor educativo añadido: mostrar al alumnado que su trabajo importa y que su esfuerzo puede ser reconocido fuera del aula.
“Para muchos de ellos, escuchar unas palabras de ánimo de alguien a quien admiran puede tener un impacto enorme, más aún a esas edades. Significa que su trabajo merece ser visto y valorado”, explica Joseba del Valle.
Un proyecto que une talento, esfuerzo y valores
Entre los estudiantes participantes se encuentra Ismael Indjai, jugador de la selección española de balonmano “Hispanos Promesas”, quien aporta al proyecto los valores del deporte: disciplina, constancia y trabajo en equipo. “Para mí, esta torre significa lo mismo que el balonmano: confiar en los demás y no rendirse”, afirma el joven deportista.
Una vez finalizada, la torre permanecerá expuesta en el hall del departamento de mecánica de Salesianos Deusto, como símbolo de lo que puede lograrse cuando se unen manos, ideas y sueños.
Una estructura de tres metros que representa algo mucho más grande: la capacidad de los jóvenes de la FP para construir su propio futuro.












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