La Casa de Salud Santiago el Mayor de León vivió el pasado 30 de mayo una jornada especial de convivencia y gratitud con motivo de un encuentro familiar que reunió a cerca de un centenar de personas entre salesianos residentes, familiares, amigos y personal cuidador. La iniciativa se enmarcó en la celebración de la Pascua del Enfermo y en la Campaña del Enfermo 2026, que lleva por lema «Lo llevó a una posada y lo cuidó».
La comunidad de León Santiago el Mayor acompaña actualmente a 33 salesianos mayores y enfermos, cuidando de quienes han dedicado su vida a la educación y evangelización de generaciones de jóvenes. El encuentro quiso poner de relieve precisamente ese compromiso cotidiano con el cuidado, la cercanía y el agradecimiento hacia los hermanos mayores, auténtica memoria viva de la Congregación.
Memoria viva de muchas generaciones
La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el vicario de la comunidad, Farruco. Antes de la misa, el director de la Casa de Salud, José Manuel González, dio la bienvenida a los asistentes y destacó el valor humano y espiritual de los salesianos residentes. Los definió como «memoria viva de muchas generaciones», testigos de fe, trabajo silencioso y entrega generosa, cuyo legado sigue siendo una riqueza para la Familia Salesiana y para tantas personas que han encontrado en ellos un referente educativo y pastoral.
Tras la celebración, residentes, familiares, cuidadoras y miembros de la comunidad compartieron una comida fraterna que favoreció el encuentro y la conversación entre todos los participantes. La paella preparada por el propio Farruco se convirtió en uno de los momentos más comentados de la jornada y contribuyó a reforzar el ambiente de familia que caracteriza a las comunidades salesianas.
El encuentro fue también una ocasión para reconocer la labor de las cuidadoras y de todas las personas que, día a día, hacen posible que los salesianos mayores reciban una atención cercana, profesional y llena de humanidad. La implicación de toda la comunidad permitió que cada detalle estuviera cuidado para que los visitantes se sintieran acogidos y acompañados.
Al finalizar la jornada, los familiares expresaron su agradecimiento por el cariño recibido y por el esmero con el que son atendidos sus seres queridos. Un gesto sencillo que refleja una realidad cotidiana: el compromiso de la Casa de Salud Salesiana de León con el cuidado integral de los hermanos mayores, reconociendo en ellos una historia de entrega que sigue enriqueciendo la misión salesiana.











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