El jueves 23 de julio, se celebró una visita matinal por las calles de Barcelona para descubrir los lugares más significativos vinculados a las visitas de San Juan Bosco a la ciudad.
La visita permitió profundizar en el sentido de los viajes que Don Bosco realizó a Barcelona y en el legado que dejó en ella. Uno de los principales objetivos fue dar a conocer el alcance de la obra salesiana, mostrando que su proyecto educativo iba mucho más allá de Sarrià y de los Talleres Salesianos, y que los primeros salesianos establecidos en Barcelona fueron la continuidad de su misión.
También se destacó la importancia que Don Bosco concedía a la educación de los jóvenes más vulnerables. Estaba convencido de que el trabajo y la formación eran herramientas esenciales para dignificar a las personas y ofrecerles un futuro como buenos cristianos y honrados ciudadanos.
La unión de Don Bosco a Barcelona
El recorrido puso de relieve que esta misión solo fue posible gracias a la colaboración de muchas personas. Figuras como Dorotea de Chopitea, la Asociación de Católicos de Barcelona y numerosas familias comprometidas contribuyeron con recursos, influencia y apoyo. Don Bosco supo implicar tanto a grandes empresarios, que facilitaban recursos y transporte para las misiones, como a la gente sencilla, que ayudaba a transformar la mirada hacia los jóvenes más necesitados.
Durante la visita también se recordó la profunda devoción mariana de Don Bosco. María Auxiliadora fue una presencia constante en su obra, tanto por los numerosos testimonios de favores atribuidos a su intercesión como por la costumbre de regalar su medalla a muchas de las personas que conocía.
Barcelona se convirtió en un enclave estratégico dentro del proyecto salesiano. En una ciudad en plena expansión urbanística e industrial, Don Bosco encontró un entorno idóneo para impulsar nuevas iniciativas educativas, misioneras y sociales. Su presencia se sumó a la labor que ya desarrollaban otras instituciones y personas comprometidas con las necesidades de los más vulnerables.
El legado que Don Bosco dejó en Barcelona
Finalmente, la jornada recordó la profunda huella espiritual que Don Bosco dejó entre sus contemporáneos. A pesar de las críticas que también recibió, los testimonios de la época lo presentaban como un auténtico hombre de Dios, capaz de entusiasmar, generar confianza y despertar el compromiso de muchas personas.
La jornada concluyó con un almuerzo de convivencia en el restaurante La Pau, que reflejó el buen ambiente y la fraternidad vividos a lo largo del recorrido.
El Restaurante La Pau es un proyecto gastronómico y social impulsado por la Fundación El Llindar. Ofrece una experiencia culinaria basada en la cocina catalana de proximidad y, al mismo tiempo, crea oportunidades laborales para jóvenes que han completado su itinerario formativo, facilitando su inserción en el mundo de la restauración.











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