La expansión del brote de ébola en RD Congo mantiene en alerta al este del país, donde la población afronta una nueva emergencia en medio de la guerra, los desplazamientos forzosos y la pobreza extrema. Mientras las autoridades sanitarias intentan contener el virus, los misioneros salesianos han reforzado las labores de prevención y sensibilización en Goma y otras presencias salesianas del país para proteger a miles de niños, niñas, jóvenes y familias vulnerables.
El brote supera ya los 1.000 casos sospechosos y más de 200 personas fallecidas, según los últimos datos de la OMS y las autoridades congoleñas. El epicentro continúa en la provincia de Ituri, aunque el virus ya ha alcanzado otras zonas del este del país y mantiene en vigilancia sanitaria a ciudades como Goma.
La situación se ha agravado además por el cierre temporal de las fronteras con Rwanda y Uganda, una medida adoptada para intentar frenar la propagación del virus y que está afectando gravemente a la movilidad de miles de personas y al abastecimiento de productos básicos en la región.
Aunque en Goma no existe una transmisión generalizada del virus, la preocupación es elevada debido al constante movimiento de población y a la fragilidad del sistema sanitario en una región marcada por el conflicto armado.
Prevención ante todo
“Hay que evitar el pánico y centrarse en la prevención”, explica el misionero salesiano Domingo de la Hera desde Goma. “La gente vive con miedo porque lleva años sufriendo crisis humanitarias, desplazamientos y violencia. Ahora lo más importante es informar bien y proteger a la población”.
En los centros salesianos se están instalando puntos de lavado de manos, reforzando las campañas de higiene y sensibilizando a niños, niñas, jóvenes y familias sobre las medidas básicas de prevención. Cada día, miles de personas pasan por obras salesianas como Don Bosco Ngangi, Bosco Lac o el Instituto Técnico Industrial de Goma (ITIG), donde reciben educación, alimentación, atención sanitaria y acompañamiento.
Los salesianos están presentes también en Lubumbashi, Kasenga, Uvira, Bukavu, Nyakadaka, Kalemie, Mokambo, Sakania, Kipushya, Kinshasa, Tshikapa y Mbuji-Mayi, acompañando especialmente a menores vulnerables, desplazados y familias que sobreviven en contextos marcados por la pobreza y la inestabilidad.
“El trabajo de los misioneros salesianos en RD Congo vuelve a demostrar que la prevención, la cercanía y la educación son esenciales en cualquier emergencia. Están donde más se les necesita, protegiendo a la población más vulnerable y ofreciendo esperanza en medio de una situación muy compleja”, señala Luis Manuel Moral, director de MISIONES SALESIANAS.
Los salesianos continúan así convirtiendo sus centros en espacios seguros para miles de personas que afrontan una nueva amenaza sanitaria en una de las regiones más castigadas del mundo.











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