Un mes después de los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el norte de Venezuela con apenas 39 segundos de diferencia el pasado 24 de junio, el país continúa afrontando las consecuencias humanas, sociales y materiales de la catástrofe. El último balance oficial eleva a más de 5.200 las personas fallecidas. Los heridos se mantienen en casi 16.800 y más de 17.900 personas han perdido sus viviendas o no pueden regresar a ellas. Además, 23.820 personas permanecen alojadas en 107 campamentos transitorios y más de 128.000 familias han recibido algún tipo de atención. Desde hace un mes se han registrado 1.388 réplicas, mientras que 856 edificios han resultado afectados y 190 han colapsado.
Desde las primeras horas posteriores a los terremotos, las comunidades salesianas en las zonas afectadas abrieron sus patios, parroquias y centros educativos para acoger a quienes no tenían un lugar seguro donde pasar la noche. La respuesta inicial se concentró en localizar a las personas afectadas, evaluar los daños y distribuir alimentos, agua, medicinas y productos de higiene.
Cuando las posibilidades de encontrar supervivientes bajo los escombros comenzaron a desaparecer, la intervención entró en una segunda fase. Los Salesianos reforzaron el acompañamiento psicosocial, la protección de la infancia, la atención sanitaria y la educación en emergencia, con sus obras de Caracas, La Guaira, Los Teques, Valencia y otras localidades como puntos de referencia para la población y también de recogida y clasificación de la ayuda de emergencia. Muchas personas permanecen, sin embargo, junto a los escombros con la esperanza de poder recuperar a sus seres queridos.
Puertas abiertas para la población y acompañamiento a las familias damnificadas
“Intentamos llevar siempre alegría, esperanza y algún detalle en forma de ayuda de primera necesidad a las personas damnificadas. Ojalá que mucha gente siga apoyando esta causa tan noble desde cualquier rincón del mundo”, pide el salesiano Jorge Bastidas, coordinador de la emergencia desde la zona cero de los terremotos en La Guaira.
La emergencia, sin embargo, está lejos de finalizar. Muchas familias han perdido no sólo sus viviendas, sino también sus ingresos, sus pertenencias y sus redes de apoyo. A la destrucción causada por los seísmos se suma la situación de vulnerabilidad que una parte importante de la población ya padecía antes del desastre.
Desde MISIONES SALESIANAS y su ONG Jóvenes y Desarrollo ya han destinado más de 350.000 euros a la respuesta de emergencia. Estos recursos permiten sostener tanto la asistencia inmediata como las acciones que harán posible recuperar progresivamente unas condiciones de vida dignas para la población afectada.
Una de las principales intervenciones atenderá durante seis meses a 680 familias en situación de gran vulnerabilidad en Caracas, La Guaira y Carabobo. Esta actuación incluye alimentos, agua potable, kits de higiene, medicamentos y apoyo económico de emergencia, además del acompañamiento a trabajadores de las obras salesianas y a las comunidades religiosas que permanecen junto a la población. También se habilitarán espacios seguros para la infancia, atención psicosocial y actividades educativas para facilitar el regreso al aprendizaje.
Esta respuesta continúa el trabajo iniciado durante los primeros días, cuando las parroquias y centros salesianos se convirtieron en lugares de acogida, almacenamiento y distribución de ayuda.
También la ONGD Bosco Global continúa con su labor solidaria en el país sudamericano, centrada en acompañar, proteger y atender a quienes más lo necesitan, especialmente a niños, niñas, adolescentes y familias que ya vivían en contextos de fragilidad.
El objetivo es recuperar viviendas y obras salesianas para servir a las comunidades
La reconstrucción incluye también la recuperación de infraestructuras esenciales para la vida educativa, pastoral y comunitaria. En el Complejo Salesiano La Dolorita, en Petare, los terremotos desplazaron e inclinaron el muro que sostiene el talud, causaron fracturas y dañaron paredes y juntas de dilatación de las aulas. El proyecto prevé reconstruir el muro mediante un diseño sismorresistente, con drenaje y anclajes, y reparar los espacios educativos y pastorales. La actuación beneficiará directamente a 1.934 personas y tendrá una duración aproximada de cinco meses.
En el Posnoviciado Domingo Savio de Los Teques, la inspección técnica detectó abombamientos, fisuras y desprendimientos en un muro de contención de cinco metros de altura y 50 metros de longitud. La intervención comenzará con un apuntalamiento de emergencia y continuará con contrafuertes de concreto armado, reparación de fisuras y rehabilitación del drenaje. El inmueble alberga también actividades del Centro Juvenil Domingo Savio y del Instituto Universitario Salesiano Padre Ojeda. Los Salesianos, presentes en Venezuela desde 1894, saben que la respuesta no puede limitarse a las primeras semanas. El reto ahora es acompañar durante meses a las familias, proteger a la infancia y reconstruir los espacios desde los que las comunidades podrán recuperar sus medios de vida en un ambiente seguro, de familia y con dignidad.













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