Jesús resucitado contagia su Pasión por dar Vida en los encuentros de Pascua de Salesianos Santiago el Mayor

22 abril 2022

Marian Serrano

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Más de 600 participantes, en su mayoría jóvenes, pero también salesianos, familias completas, seglares adultos, parejas de novios… han recuperado en esta Pascua los encuentros presenciales bajo el lema: “Apasionado por dar Vida”.

Como si de un rodaje se tratara se ha contado con 5 localizaciones, Mohernando en Guadalajara, Somalo en La Rioja, La Adrada y Arévalo en Ávila y el Camino de Santiago. Y se ha propuesto una experiencia de Pascua en diferentes niveles distribuyendo a los participantes por edades desde los 16 años en adelante.

Una vez más la Pasión de Jesús no ha dejado indiferente a nadie, y quizá este año con más intensidad al recuperar la presencialidad que se había perdido durante la pandemia. “Tras dos años de restricciones, es incalculable el valor que tiene lo que hemos vivido al poder encontrarnos, sentirnos familia en la Inspectoría, y celebrar juntos la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor Jesús”, afirma Xabier Camino, delegado inspectorial de Pastoral Juvenil.

Sin figurantes

Todos los participantes en las pascuas salesianas han sido los verdaderos protagonistas de la historia, de su historia, convirtiéndose, con Jesús, en Apasionados por dar Vida. Lo cuenta Essi Kuro Curiel joven de 25 años del centro juvenil de Salesianos Estrecho en Madrid que ha vivido este tiempo haciendo el Camino de Santiago: “Sin duda ha sido una experiencia de fe única y una oportunidad para conocer la sensación de lo que realmente fue ese camino hacia la crucifixión de Jesús, su dolor, el cansancio…pero, al mismo tiempo, sabiéndome acompañada de personas que conocen el amor infinito del padre, ese amor por el que todo ese camino acaba cobrando sentido y mereciendo la pena”.

Cada uno, cada una ha experimentado la presencia de Jesús en sus compañeros de viaje. “Como salesiano encargado de la Pascua en el Camino ha sido una forma de unir una de mis pasiones: el Camino de Santiago con la posibilidad de vivir de nuevo esta experiencia de celebrar la muerte, pasión y resurrección de Jesús con jóvenes.
Cada Pascua, cada camino, siempre traen novedades, y en esta ocasión, a pesar de ya conocer la ruta, hay lugares, momentos y conversaciones que se quedan marcados. Me ha permitido crecer como salesiano y conocer a nuevas personas que desde ahora serán importantes para mi”, afirma José Luis Gallego.

En el Camino se han encontrado participantes desde los 19 a los 62 años.

Arévalo acoge a los más jóvenes

La casa de Arévalo se preparó para celebrar los días de Pascua con los jóvenes de nivel 1, entre 16 y 18 años. Víctor Ballesteros, animador de Salesianos Puertollano explicaba esta vivencia:

“En mi caso ha supuesto volver a conectar con el ambiente compartido de los Centros Juveniles, y redescubrir lo que podemos hacer cuando compartimos nuestra fe vivida en clave joven. Recarga las pilas porque nos recuerda a la “vieja normalidad” y nos ayuda a darnos cuenta de que Dios está con nosotros en la debilidad de la pandemia y estará en la celebración de su final.

Los chicos han celebrado compartir su fe de este modo tan especial y vivido, y los animadores volvemos a casa con una gran alegría. Es, sin duda, el encuentro más intenso de todos los que preparan las Inspectorías”.

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La Adrada: encuentro profundo e intenso

En La Adrada se encontraron más de 100 jóvenes de 19 a 21 años, provenientes todos ellos de la zona centro de la Inspectoría. “Si bien es cierto que los espacios nos venían un poco justos, pues con los animadores llegamos a 140 personas, el ambiente ha sido profundo e intenso”, afirma Lauro Martín coordinador de esta Pascua.

Los jóvenes vivieron con gran recogimiento tanto las celebraciones como los momentos de grupo. Destaca el tiempo para la adoración de la cruz y la celebración de la Reconciliación.

Alicia Martín Blasco, de 20 años del Centro Juvenil de Atocha lo cuenta: «Para mi la adoración a la cruz fue un momento de coger todas mis cruces, todas esas cosas que me duelen y que me hacen más difícil amar, y ponerlas delante de Él, y sentir como incluso con todas estás cruces y heridas, me sigue queriendo. Y la reconciliación siempre la vivo como un abrazo enorme y sincero. Es quizás el momento en el que más querida me siento, porque hablas de todo lo que más te duele y menos te gusta de ti misma, de todos tus errores, y como respuesta recibes perdón y amor».

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Mohernando: COMUNIDAD en mayúsculas

Los jóvenes que vivieron la experiencia en Mohernando afirman que esa intensidad no ha variado, da igual desde donde lleguen. Los tres días les han permitido parar, rezar y extender su proyecto de vida. Lo deja claro Daniel Tapia, de 23 años, perteneciente al Centro juvenil María Auxiliadora de Salamanca: “Esta Pascua de Nivel III han supuesto un punto de inflexión en mi vida personal y cristiana. Un tiempo de reflexión personal que me ha hecho madurar teniendo claro el camino que quiero seguir y trabajando para llegar a Él. No olvidaré lo vivido en esta Pascua, lo aprendido, y a las personas que hicieron magia en ella”.

Todos los participantes en todas las localizaciones coinciden en haber vivido un regalo porque había muchas ganas de verse y de celebrar juntos, de cantar, de compartir.

Laura Sánchez, salesiana cooperadora de Estrecho y animadora en el encuentro de Mohernando no escatima en palabras ni halagos hacia los jóvenes de este nivel:

Ha sido una gozada poder compartir la Pascua con jóvenes tan comprometidos, buenos y coherentes con su fe. En todas las generaciones hay jóvenes que “salvan” su propia generación. Estoy segura de que un grupo de estos jóvenes son los que estaban en la Pascua con nosotros. Hemos compartido, celebrado, rezado; hemos sido COMUNIDAD durante los 4 días de la Pascua. Y lo digo con mayúsculas porque así se ha sentido. Es algo que todos mencionábamos justo antes de regresar a nuestras casas. Teníamos tantas ganas de compartir que no se ha notado que estos años no ha habido Pascua presencial; parecía que nos habíamos visto unos días antes. Y eso ha sido Gracias al sentimiento de comunidad que mencionaba antes.

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En Familia con la familia

En la propuesta inicial se contaba también en Mohernando y Somalo con encuentros de Pascua en el que familias al completo comparten la celebración con jóvenes y adultos. Estos encuentros tienen una riqueza particular, al mezclar distintas generaciones y aportar la frescura de los más jóvenes y la experiencia acumulada de los adultos.

Las Pascuas de Jóvenes y familias son fruto de la experiencia de diversas pascuas que se han venido desarrollando a lo largo de los últimos años, con diferentes organizaciones y esquemas, pero siempre buscando compatibilizar una vivencia espiritual de la Pascua de los jóvenes y adultos con la convivencia con los más pequeños.

En Mohernando de los 116 participantes el 50 por ciento eran adultos y el otro 50, niños. La organización de los diferentes momentos celebrativos y oraciones corren a cargo de comunidades vinculadas a diferentes obras salesianas de la Inspectoría Santiago el Mayor. “Cada año derrochan creatividad y cariño en su preparación. Los niños disfrutan de actividades tanto lúdicas como catequéticas que preparan un grupo de animadores, también vinculados a Centros juveniles de la zona centro” afirma el equipo motor.

Pablo y Marta, jóvenes novios de Salesianos Guadalajara lo confirman: “Somos una pareja, esta es la segunda vez que acudimos a la Pascua de familias, este año como prometidos (nos casamos en verano). La Vigilia Pascual estuvo llena de momentos preciosos, desde la hoguera, pasando por una danza en torno al Cirio Pascual llena de significado, la renovación de las promesas bautismales y terminando con un lanzamiento de globos celebrando el gran momento, ¡¡Jesucristo Vive!!  Como pareja, esta Pascua nos ayudó a compartir inquietudes, profundizar en nuestra relación, recordarnos la importancia de la presencia de Dios en nuestras vidas y prepararnos para nuestra vocación, el matrimonio”.

“Este año nos ha acompañado el salesiano Samuel Segura quien, además de presidir las celebraciones, ha elaborado materiales para la reflexión personal y los ha ido presentando y motivando cada día. Tras dos años de parón por la pandemia, hemos disfrutado con intensidad de estos días y todos hemos vuelto con el corazón lleno y con mucho ánimo para transmitir el mensaje de Jesús resucitado allá donde cada uno vivimos en nuestro día a día”, explica Jorge García coordinador del encuentro en Mohernando.

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… y en “petit” comité

Desde el norte hasta el sur, de Santander, Deusto, Barakaldo, Vitoria, Pamplona, Urnieta, Rentería, Madrid y Granada. Un pequeño grupo, 35 participantes, vivía la Pascua en Somalo. Borja García-Ogara Pineda (animador de Salesianos Deusto de 26 años), alguien que lleva participando desde muy pequeño en esta Pascua Familiar, nos cuenta cómo lo vivió:

Faltaría a la verdad negando que, al principio, fue un desánimo ver la lista de participantes con menos integrantes de los que esperaba. Sin embargo, bastó con regresar a esa casa, reformada tres años después de mi última visita, para darme cuenta de que mi estancia allí iba a merecer la pena.

Las Pascuas de Somalo son una fecha señalada en mi calendario porque, además de para reencontrarme con esas personas que veo “de pascuas a ramos”, me sirven para reafirmarme en que admiro y en que deseo vivir mi vida según lo que predicaba Jesús de Nazaret. Esta vez no fue diferente, con el añadido de que, al ser pocos, el ambiente familiar que ofrece esta vivencia fue aún más notorio que en ocasiones anteriores.

Como novedad respecto a otros años, los que compartimos estos días santos pudimos, por ejemplo, estrenar colchón (sin ruido de muelles), pasearnos con dos grandes cruces por los alrededores de la casa, “dar una vuelta” de unos 20 km con los más mayores del lugar o ver cómo un post-novicio salesiano bailaba una sevillana. Todo ello, sumado a las celebraciones, momentos de oración, Eucaristías… que convierten esta experiencia en única.

En definitiva, quedo convencido de que, cualquiera de los asistentes se ha marchado con ganas de volver el curso que viene a acompañar a Cristo en su sufrimiento durante la Pasión y a celebrar su Resurrección entonando el Pregón Pascual en este mismo lugar.

 

“La celebración de las Pascuas Inspectoriales ha sido un regalo de Dios para los más de 600 participantes que hemos compartido fe y vida en Arévalo, el Camino de Santiago, La Adrada, Mohernando y Somalo”, concluye Xabier Camino.

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