Con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, que se celebra cada 20 de junio, las Plataformas Sociales Salesianas comparten el recurso “La llave que no abre”, una pieza breve pensada para ser leída de forma dramatizada en grupos, espacios educativos, comunidades, equipos de voluntariado y procesos de sensibilización.
La propuesta parte de un gesto sencillo: una persona entra con una llave en la mano. A partir de ese objeto cotidiano, el texto invita a pensar en lo que significa perder una casa, dejar atrás una vida y buscar un lugar seguro. No se trata de representar a las personas refugiadas ni de hablar en su nombre, sino de generar una experiencia de escucha que ayude a revisar qué puertas abrimos o cerramos con nuestra forma de mirar.
En un tiempo en el que demasiadas veces el debate público convierte vidas concretas en cifras, trámites, sospechas o amenazas, este recurso propone detenerse, bajar el ruido y volver a lo esencial: ninguna persona huye de una casa que todavía le protege. La acogida no puede reducirse a una palabra bienintencionada; implica protección, escucha, acompañamiento, vínculos y comunidad.
El texto dialoga también con una frase que ha resonado con fuerza en la reciente visita del Papa León XIV a España: “la dignidad humana no tiene pasaporte”. Desde esa convicción, La llave que no abre recuerda que una persona refugiada no es el conflicto del que huye, ni el expediente que se tramita, ni el rumor que otras personas construyen sobre ella. Es una persona con historia, familia, miedos, capacidades y derecho a vivir a salvo.
Una red salesiana que acoge y acompaña
Este compromiso forma parte del trabajo cotidiano de las entidades de Plataformas Sociales Salesianas dentro del Sistema de Protección Internacional. En conjunto, la red cuenta con 91 plazas de acogida, distribuidas en diferentes territorios y entidades, tanto en la tipología de acogida estándar como en recursos dirigidos a jóvenes en situación de vulnerabilidad.
De estas plazas, 61 corresponden a acogida estándar u ordinaria, desarrolladas por Fundación JuanSoñador BoscoSocial en Valladolid y Fundación Valsé en Galapagar. Otras 30 plazas están destinadas a jóvenes vulnerables, a través de FISAT Salesianos Social en Cartagena, Fundación Don Bosco Salesianos Social en Dos Hermanas y Granada, y Federación de Plataformas Sociales Salesianas PINARDI BoscoSocial en Madrid.
Desde estos recursos se acompaña a personas que han tenido que abandonar su país y necesitan reconstruir condiciones de seguridad, autonomía, vínculo y futuro. La acogida se concreta así en presencia territorial, acompañamiento educativo y social, y procesos que ayudan a sostener la vida más allá de la primera llegada.
Un recurso para leer, escuchar y abrir conversación
La llave que no abre se ofrece como un material sencillo, adaptable y cuidado. Puede utilizarse para abrir una sesión, iniciar un diálogo, acompañar una campaña, trabajar con grupos juveniles o provocar una reflexión compartida en torno al refugio, la hospitalidad y la responsabilidad colectiva.
La propuesta invita a leer con pausas, con una llave real en la mano y con el cuidado necesario para no forzar testimonios personales ni exponer vivencias. Desde claves de Teatro Encuentro, el recurso pone el cuerpo, el silencio y la palabra al servicio de una pregunta compartida: qué significa acoger cuando una persona llama a nuestra puerta.
Las Plataformas Sociales Salesianas ponen este recurso a disposición de sus entidades miembro y de todas las personas y grupos que quieran generar espacios de encuentro, palabra y conciencia en torno al derecho al refugio y a la dignidad de las personas refugiadas.











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